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Adiós, curro. Ese era el nombre de su personaje más entrañable y conocido, pero quedarse en él sería ser muy poco justos con la carrera del uruguayo Félix Ángel Sancho Gracia, a quien la televisión y el cine español deben muchos años.

El actor y productor, que falleció ayer antes de la medianoche en Madrid por complicaciones en un cáncer de pulmón que lo venció —según sus familiares— con inusitada velocidad, se vino a vivir al poco tiempo de nacido a Montevideo, por causa de un exilio al que se vio forzada su familia en plena Guerra Civil española.

Aquí se formó como actor en el conservatorio de Margarita Xirgú para luego volver a España, donde lo esperaba el papel de ese bandolero malagueño que conquistó audiencias en España y también Uruguay. Su última marca en Uruguay fue la producción de La Redota. Se fue un mito hispano uruguayo que será imposible de olvidar para varias generaciones.
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