Nueva regulación afecta al negocio de la cartelería
La Cámara de Cartelería fue creada recientemente para defender los intereses de un sector que se considera perjudicado por una nueva normativa de la Intendencia Municipal de Montevideo
Empresarios del sector de la instalación, impresión y armado de carteles en comercios crearon la Cámara de Cartelería con el objetivo de defender su sector de un decreto aprobado por la Intendencia de Montevideo (IMM) que regula el tamaño, color y tipografía de la publicidad exterior y en locales comerciales. Según su presidente, Daniel Miodownk, la normativa ya generó despidos desde su aprobación, a mediados de 2013, y amenaza con generar mayores pérdidas en 2014.
Además de regular tamaños y colores, el decreto municipal 33.071 establece que las marcas que sean visibles desde el exterior de los locales deben pagar un canon a la Intendencia por el uso de ese espacio.
Para el presidente de la novel Cámara de Cartelería, Daniel Miodownik, la normativa “restringe demasiado” el trabajo que pueden hacer los carteleros, y le da a la Intendencia “potestades que no le corresponden y que son responsabilidad de las agencias de publicidad o los diseñadores”.
Miodownik dijo que la principal diferencia entre la reglamentación anterior y la actual está en la reducción de los tamaños de marquesinas y pegotines. Por ejemplo, si el pegotín en la vidriera es de un material opaco, no puede ocupar más del 5% de la superficie del vidrio. En cuanto a las marquesinas se aplica un régimen distinto dependiendo de la zona en la que esté ubicada, siendo la Avenida 18 de julio una de las más restrictivas.
Esta reducción en los tamaños se traduce en menos trabajo, aseguró el presidente de la cámara creada en diciembre pasado.
Los tiempos del Estado
Miodownik dijo que esta reglamentación hizo “más lento” el proceso para la aprobación de la cartelería. “Los carteles siempre llevan alguna observación que hay que rectificar y los tiempos del Estado son uno y de los clientes son otros”, aseguró.
El proceso de aprobación demora “como mínimo dos meses”, algo que antes no ocurría ya que mucha de la cartelería que se instalaba no pasaba por la intendencia para ser controlada, explicó Miodownik.
Los retrasos en la aprobación por parte de la Intendencia, hace que haya menos trabajo de instalación de marquesinas y pegotines, razón por la que algunas empresas están reduciendo personal o eliminando horas extras, explicó el presidente de la gremial.
Según datos de la Cámara, , el negocio de la cartelería tuvo una merma de entre 25% y 30%, algo que creen que se intensificará cuando se termine el trabajo de retirar carteles que hoy tienen los locales y que no cumple con el nuevo reglamento. Para Miodownik, una de las razones por la que los carteles no son aprobados inmediatamente por la comuna es porque algunos puntos de la normativa quedan librados a la subjetividad del fiscalizador. Tal es el caso de lo que refiere al color de las fachada de los locales o de los carteles. El decreto establece que el color que se utilice debe “ser uniforme y armonizar con el del edificio”, pero no establece ni prohibiciones ni recomendación de colores.
Lo mismo ocurre con la opacidad de los materiales que se utilizan en la vidriera, si bien se habla de opacos y traslúcidos, no están considerados aquellos materiales que están “a medio camino” como los pegotines agujereados o los que se usan en los cajeros automáticos.
Los empresarios iniciaron el dialogo con la autoridades de la intendencia capitalina antes de formarse como cámara, sobre finales de 2012. Miodownik renococió que se lograron algunas modificaciones en cuanto al tamaño pero que buscarán mejorar cuestiones previstas en el decreto pero que “no funcionan” en la práctica.