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La muestra A cielo abierto, que se inaugura el jueves, se inscribe en el muy interesante ciclo del Museo Figari denominado Contactos. Allí “se busca establecer vínculos entre la obra de Pedro Figari y distintas producciones artísticas de la región”, según indica Pablo Thiago Rocca, coordinador del museo, dependiente del Ministerio de Educación y Cultura.

Como Figari no dejó discípulos ni forjó una escuela pictórica, son válidas estas miradas críticas que siguen las huellas del estilo del pintor en distintos creadores nacionales y extranjeros, “ya sea por influjo directo –formal y temático– o por los lazos de una estética que trasciende la producción individual para englobar corrientes y afinidades históricas”, se explica en el material de difusión sobre A cielo abierto.

Este es el tercer capítulo del ciclo Contactos, que se inició con Mirta Olivera en 2010 y siguió con Nacho Seimanas en 2011. En los primeros dos casos los contactos entre las obras eran más conceptuales, en tanto que los elementos que acercan las obras de Juan Storm y Figari tienen que ver con la paleta y el interés temático y se producen desde la pintura.

Storm

Juan Storm nació en 1927 en Montevideo y murió en la misma ciudad en 1995. Entra al Taller Torres García en 1954 y se forma con Julio Alpuy. Entre 1954 y 1957 participa en varias muestras colectivas con el taller del maestro constructivista.

Realiza su primera exposición individual en 1957 en Amigos del Arte y entre 1960 y 1976 realiza seis exposiciones en la galería Moretti. En 1975 expone en la galería Aele de Madrid y en la galería Vermeer de Buenos Aires. Participa en muestras colectivas e individuales enAmérica y Europa durante las décadas de 1970, 1980 y 1990.

Es elegido para representar a Uruguay en diversas vienales y recibe premios póstunos de Agadu y Musa (2003).

Poseen obras suyas colecciones privadas en Uruguay, Argentina, Brasil, Chile, Estados Unidos, España, Italia e Israel. Su obra está representada en el Museo de Arte de Madrid, el Museo Nacional de Artes Visuales, de Uruguay y la pinacoteca del Banco Central del Uruguay.

Contactos

La exposición cuenta con seis obras de Storm y ocho de Figari. Las del primero son La penca (1989), Poncho amarillo (1987), Sin título (1995), De lomo duro (1993), Sin título (1992) y La estancia (1995). Las de Figari son Pique-nique (1925), En la Pampa (1922-33), Fantasía (1922-33), No te vayas mi viejo (1922-33), Emigración (1932), La primera disputa (1932) y El crimen (1922-33).

Como Storm nació el mismo año en el que murió Figari, Rocca afirma, de manera poética, que “se encuentran en el campo, hacia el final de un crepúsculo imposible”.
De hecho, los pintores pertenecen a distintas épocas del arte y Storm forma parte de un grupo muy claramente identifiado con una estética muy particular, como lo es el Taller Torres García.

Hay, sin embargo, puntos de encuentro y en ellos hace énfasis esta muestra. “Una de las cosas que más me atrae de Figari es el concepto del campo y del color”, dijo Storm.
Precisamente esos cielos altos son los que identifican a ambos pintores, pero también hay un acercamiento conceptual al hecho estético, a la pintura, que los hermana.
“Yo no pinto del natural; pinto de recuerdos y compongo mis cuadros con apuntes y con esos recuerdos”. La cita es de Storm, “pero bien podría haber sido concebida por Figari, quien trabajaba de igual manera”, señala Rocca.

La exposición, que va de martes a viernes de 13 a 18 horas y los sábados de 10 a 14, es una oportunidad de apreciar, más allá de los contactos formales o conceptuales, a dos buenos pintores nacionales de distintas épocas del siglo pasado.
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