La oposición venezolana retoma esta semana su ofensiva contra el gobierno de Nicolás Maduro, fracturada y sin una estrategia clara para lograr su objetivo de sacar del poder al chavismo, que luce más fuerte pese a los augurios de una crisis aún peor en 2017.
A un año de haber asumido el control de la Asamblea Nacional, la oposición renovará la junta directiva parlamentaria mañana jueves, cambiará a su equipo coordinador y redefinirá su hoja de ruta, luego del fracaso que tuviera en 2016 en su plan de revocar el mandato de Maduro, dividirse y perder apoyo popular.
"Están en una situación doblemente difícil: por un lado, luchan contra una fuerza que tiene el poder económico, militar y político; y, por otro, lo hacen fraccionados, sin organización sólida, y con pugnas internas insalvables", comentó Luis Vicente León, presidente de la firma Datanálisis.
La opositora Mesa de la Unidad Democrática (MUD) ya anunció que buscará incentivar la presión social. Pero no le será fácil, pese a que 78,5% de los venezolanos, según Datanálisis, rechaza la gestión de Maduro, cansados de la elevada inflación y la escasez de alimentos, medicamentos y hasta de dinero en efectivo.
Oposición retoma ofensiva contra Maduro dividida y sin rumbo claro
Mesa de la Unidad Democrática quiere más presión social pero no capitaliza descontento popular