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Desarrollar tecnologías e insumos para trasmitir al sector productivo es el objetivo de Redpez Uruguay, emprendimiento orientado por Pablo Lema en una vieja estación de acuicultura en la costa de la Laguna del Sauce, en Maldonado, arrendada al Ministerio de Defensa.

En una hectárea con instalaciones abandonadas durante varios años hay, entre otras infraestructuras, piletas de engorde y mantenimiento de reproductores, laboratorios y humedales, realizándose diversos desarrollos con tres especies: bagre negro (“que es el caballito de batalla”, señaló), pejerrey y carpa koi.

En cuanto a los demandantes de esas tecnologías e insumos, explicó Lema a El Observador Agropecuario, “son todos quienes estén interesados en la cría de peces”, por ejemplo productores agropecuarios de cualquier rubro que dispongan del recurso agua, pero también inversores externos al sector agroproductivo.

El recurso clave, un área con agua, puede ir desde un pequeño tanque australiano para criar para el autoconsumo hasta un gran embalse para producir a gran escala, con fines comerciales: “acá al lado, en Brasil, hay acuicultores cuyas piletas de cría llegan a cuatro hectáreas”, citó.

Un cúmulo de virtudes

El bagre negro está pronto para salir al mercado cuando adquiere un peso capaz de aportar bifes del tamaño de un plato, lo que se logra con 800 a 1.200 gramos de peso vivo que, dependiendo de las características del manejo, puede conseguirse entre los ocho y 12 meses. Y en una hectárea, siempre dependiendo del paquete tecnológico y la intensidad escogida, se logra de 8.000 a 30.000 kg/año.

En este emprendimiento, como en la ganadería de carne o leche, es clave la nutrición, precisó el experto. Él utiliza ración balanceada importada (se analiza producirla en Uruguay, lo que disminuiría sensiblemente los gastos, pues la comida explica el 80% de los costos) compuesta por harina de pescado, granos, minerales y vitaminas. El índice de conversión es 1,7 kg de ración por kg de animal, buscándose con una serie de manejos genéticos que a menor consumo se obtenga un crecimiento más veloz; “en Chile se logró con el salmón, demandaba tres kg de ración por kg de animal logrado y ahora requiere 1,7 kg”.

El bagre negro, “con el 40% de bife cada un kilo de bagre, posee excelentes cualidades proteicas y organolépticas, ausencia de espinas intramusculares, carne blanca, firme y un excelente rendimiento de filete; si lo criamos en un medio ambiente cuidado y bajo parámetros de inocuidad y trazabilidad podremos generar un producto imbatible en el mercado”, afirmó.

Es una especie nativa de fácil manejo, rápido crecimiento y robustez que se adapta a las más exigentes condiciones de cría. Se enmarca dentro de las especies de silúridos (“peces de piel y bigotes”), los cuales internacionalmente se los denomina Catfish. En ese grupo se encuentra el channel catfish (EEUU) y el pangasius (Vietnam), “estrellas” en el mercado internacional.

“Nuestro bagre posee excepcionales condiciones que lo posicionan a la par de esas especies y podría sin problemas competir en el mercado exterior, solo se necesita ahondar en el desarrollo de una industria firme, pujante y enfocada en la calidad que brinde volúmenes aptos de exportación”, dijo.

Redpez Uruguay este año está obteniendo su primer engorde masivo con fines industriales, “pero más allá de eso apostamos a generar cadenas de productores que generen un cierto volumen, bajo un estándar de trabajo, que permita abastecer con esta carne al mercado local y exportar”.

Lema explicó, en materia de rentabilidad, que dependiendo de diversos factores el productor puede obtener de US$ 1,70 y US$ 2,50 por kilo vivo de bagre, con una rentabilidad del 30% “que puede ir mejorando”.
Otra de las ventajas del bagre es su capacidad reproductiva: una hembra adulta puede proporcionar más de 30.000 ovas por kilo de peso vivo.

En cautiverio Lema utiliza dos metodologías reproductivas que parten de un punto en común, la inducción hormonal que se realiza para superar el pico de estrés que genera el confinamiento, a través de un inyectable de uso humano por lo que no presenta contraindicaciones. Y entre la inyección y la obtención de las primeras larvas pueden pasar solo 96 horas si contamos con los condicionantes ideales de agua (el Pejerrey necesita más de 20 días y los salmónidos más de un mes).

Rumbo a la excelencia

El objetivo de Redpez Uruguay es, mediante el aporte de profesionales en temas específicos y actividades coordinadas como las que hubo con las facultades de Ciencias y Veterinaria, ir optimizando procesos tras ensayos y correcciones fruto de un esfuerzo económico 100% propio, lo que implica tiempos que no son los ideales.

Esa optimización se acaba de lograr con la generación de semilla (alevines), lo que habilita a este emprendimiento a lograr cuando se esté en época de reproducción un gran volumen homogéneo de alevines.

Ahora se canalizarán esfuerzos en extender esa optimización a la etapa de engorde “para lograr números más finos y así la confianza del productor, debemos asegurarle que con cierta inversión tendrá tal rentabilidad en determinado tiempo; nuestro objetivo es definir y afianzar un sistema de trabajo estandarizado en todos sus procesos, confiable, sólido y certificado”.

Lema dijo que, con su gestión, procura contribuir a que la gente acceda a la carne de pescado a un precio más accesible (una gran limitante para que el consumo no crezca) y a que la gente sepa que está ante un producto confiable”.

Finalmente, hay dos detalles relevantes en este emprendimiento visitado por El Observador Agropecuario: el agua que se toma de la Laguna del Sauce regresa a la misma, pero debidamente tratada y en forma natural, mediante su paso por humedales, en el marco de un cuidado ambiental que es un pilar en este desarrollo y, si bien al inicio se trabajó con peces salvajes, hoy se utilizan solo ejemplares producidos en cautiverio.

Lema fundamentó así su gran entusiasmo en relación a la acuicultura: “el techo no existe: el 50% del pescado que se consume en el mundo proviene de la acuicultura y así y todo ya hay faltante y faltará más con el incremento poblacional y los continuos descensos en las pesquerías”. Añadió que Uruguay importó durante 2013 US$ 50 millones en pescado cuando las plantas procesadoras presentan un 70% de capacidad ociosa productiva por falta de materia prima; “el último eslabón de la cadena productiva está latente a la espera de colmar su capacidad de trabajo”.

1) Beneficios

Desarrollar la acuicultura industrial en forma organizada beneficiaría a la sociedad en su conjunto por el valor generado, la cadena de trabajo y por la preservación de recursos naturales. Si los pescadores industriales y artesanales contaran con las herramientas para convertir su trabajo en un medio productivo en lugar de uno extractivo se podrían generar oportunidades de gran valor para todos. No se dependería solo de la bondad de la naturaleza y se generarían producciones controladas en tiempo y forma que asegurarían ingresos y darían a los cuerpos de agua el suficiente descanso para recomponer bancos de peces. A través de vedas prolongadas se recompondría la fauna costera tan anhelada y buscada en cada pesquería.

2) Ejemplos

Un ejemplo de introducción de especies exóticas es el de Chile y el salmón. Hace 30 años comenzó a criarlo industrialmente a partir de ovas embrionadas importadas desde Europa y hoy los salmónidos representan exportaciones anuales que rondan los US$ 2.500 millones y dan empleo a más de 45.000 personas. Actualmente es el cuarto sector exportador de dicho país. Otro caso es el pangasius, un bagre de agua dulce proveniente de la cuenca del río Mekong de Vietnam: su cría en forma industrial se implementó a mediados de los años ‘90 y hoy ese país tiene un mercado internacional de más de 70 países (entre ellos Uruguay), con la Unión Europea como principal comprador seguido por Rusia, con exportaciones anuales por US$ 1.700 millones al año.

3) Márketing

Pablo Lema dijo que “siempre nos preguntan por qué criamos bagre negro y no otra especie de mayor renombre. Eso lo asocio a las caras feas que se aprecian cuando se invita a comer carne de este pez, que responden a la falta de costumbre y tradición ya que es un producto que no se encuentra con facilidad en el mercado y se desconocen sus virtudes”. Reflexionó que si alguien va a un local de venta y encuentra un filete fresco, blanco, sin espinas y a un excelente precio con un cartelito que lo promocione como Rhamdia seguro imaginará que es un exótico pescado de alta mar, pero es bagre negro, cuyo nombre científico es Rhamdia quelen. “Con cambiar la denominación y presentarlo en filete las caras pasan a ser lindas”, señaló.

4) Faltará

Uruguay cuenta con las condiciones suficientes para emerger como polo productivo, contando con más de 300 mil has registradas y otro tanto igual que se estima de aguas embalsadas, infraestructura logística suficiente, y una red de industrias procesadoras ya instalada ávida de materia prima. Una ha de agua puede producir de 8.000 a 30 mil kilos de pescado al año, por lo tanto el potencial es fantástico, pero para generar una red productiva de importancia se debe trabajar e invertir en investigación, desarrollo y capacitación, afirmó el productor acuícola. Añadió que si se hacen bien las cosas “el techo no existe”: el 50% del pescado que se consume en el mundo proviene de la acuicultura y así y todo ya hay faltante y faltará más.
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