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El objetivo de los carnavaleros de no extender el concurso que se desarrolla en el Teatro de Verano hasta marzo no se cumplirá. Habrá tablados al menos durante la primera semana del próximo mes, coincidiendo con el inicio de las clases en escuelas y liceos, algo que se quería evitar dado que a esa altura el volumen de público en los escenarios merma en forma considerable.

El concurso comenzó el lunes 28 de enero, antes de lo que era habitual, y con menos conjuntos: fueron 47 el año pasado y 41 esta vez, procurando un concurso más corto. Igual habrá que carnavalear en marzo, para lo cual como casi siempre sucede colaboró el mal estado del tiempo.

Hasta el momento hubo cuatro suspensiones: el martes 29 de enero por lluvias, el domingo 3 de febrero porque ese día se realizó la segunda parte del Desfile de Llamadas (suspendida a su vez dos días antes por precipitaciones) y el domingo 10 de febrero también por lluvias, etapas suspendidas antes de comenzar, en algunos casos decisiones correctas y en otras algo cuestionadas pues tras una leve llovizna no volvió a llover.

En el caso de la suspensión del martes 12 fue parcial, el primer conjunto, la comparsa Senegal, completó su show pese a que durante los últimos 25 minutos estaba lloviendo. El segundo conjunto, Cayó la Cabra, arrancó pero a los pocos minutos la lluvia se incrementó y el presidente del jurado acertó al detener el espectáculo, por lo que esta murga reiniciará su show el sábado 23 de febrero.

La Liguilla con los mejores 24 elencos comenzará el domingo 24 sin un día de descanso previo, que era lo planificado.

Ese tramo, en el que los conjuntos harán su tercera presentación ante el jurado, culminará en la noche del viernes 1º de marzo, restando resolver si de inmediato, en la madrugada del sábado 2, se hará la tradicional Noche de los Fallos (en alguna oportunidad se hizo a la noche siguiente), cuando se conocerá la identidad de los primeros premios en cada una de las cinco categorías.

A ello le sucederá, desde el sábado 2 hasta el lunes 4, la presentación de los primeros y segundos premios y el espectáculo de cierre.

Claro está, considerando algunos pronósticos, se presume que habrá alguna suspensión más y no sería nada extraño que el concurso se extendiera por algunos días más.

Si bien algunas veces se ha analizado mudar el concurso en su tramo final a un escenario cubierto, sigue siendo una prioridad para los carnavaleros desarrollarlo en el Ramón Collazo, aunque implique convivir con la incertidumbre que genera utilizar un teatro al aire libre.
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