Lo primero que se debe tener en cuenta, hablando de ser y parecer diferente y atractivo, es que los reclutadores apenas leen los tres primeros párrafos de tu vida laboral. Y que tampoco dedican demasiado tiempo a cada caso concreto.
Lo primero que se debe tener en cuenta, hablando de ser y parecer diferente y atractivo, es que los reclutadores apenas leen los tres primeros párrafos de tu vida laboral. Y que tampoco dedican demasiado tiempo a cada caso concreto.
Numerosos estudios ofrecen datos del tiempo de atención que los seleccionadores dedican al currículo, y éste ha ido bajando: no hace mucho, disponías del tiempo que dura una canción (corta) para llamar la atención de quien ofrece un puesto. Esto se ha ido reduciendo. Pasó a unos escasos 20 segundos, y hay quien asegura que hoy los reclutadores apenas dedican seis segundos a cada currículo.
La reinvención profesional y la necesidad de distinguirse del resto de candidatos provocan que el currículo quede en cierta forma relegado. Aunque su esencia permanece, se abren nuevas posibilidades con la tecnología que es posible aprovechar en nuestro beneficio.
Sin embargo, el CV sigue siendo una herramienta más potente de trabajo para los reclutadores, aunque ahora éstos seleccionan por otros canales como LinkedIn, Facebook o Twitter, lo que transforma la difusión de la oferta, sin que se pierda la valoración de la trayectoria profesional y de las referencias, con un contenido que sigue siendo relevante.Debe tener en cuenta un aspecto fundamental: su huella digital es importantísima para una valoración más completa, y para verificar y contrastar la información que proporcionas en el currículum. Algunas tendencias internacionales hablan de la posibilidad de que los empleadores puedan otorgar en un futuro cercano una importancia determinante a nuestra actividad en las redes sociales. Así, los siete últimos años de actividad en Twitter, Facebook, LinkedIn y otras plataformas similares pueden ser analizados cada vez que busquemos trabajo. Se nos calificará y juzgará por esa actividad, que podría llegar a tener tanta relevancia como el currículo.
Dominar las redes sociales implica hablar de la calidad del trabajo que muestra y que utiliza como correa de transmisión de lo que hace y es en realidad.