Aquella racha que hace solo cuatro meses le dolía al hincha de Peñarol, cuando los de Nacional aprovechaban para revolver la herida, porque la cuenta no se detenía (había llegado a 12 clásicos sin victorias y tres años sufriendo en los clásicos), empieza a dejar paso al comienzo de una nueva era. La de un Peñarol ganador desde lo futbolístico y anímico, y con esa convicción que solía mostrar en sus mejores tiempos.
Peñarol establece una nueva era
Venció en otro clásico, se quedó con el título y empezó a controlar una época