Seis días después de la mordida que dio la vuelta al mundo, Luis Suárez empezó a pensar en el día después y dio marcha atrás. Coordinado con sus abogados y los de la AUF (encabezados por el neutral Alejandro Balbi), que ajustan en Europa los detalles de la apelación ante la FIFA, el delantero tomó su cuenta de Twitter y pidió disculpas a Giorgio Chiellini y al mundo del fútbol, por “los efectos físicos de un mordisco”, ocurrido en el partido ante Italia. Además prometió “públicamente a que nunca volverá a ocurrir un incidente como este con mi intervención”.
Perdón y marcha atrás
La defensa del futbolista cambió radicalmente de estrategia: el delantero pidió disculpas por la mordida