El “Plan de uso y manejo de suelos”, promovido por el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP), exige una planificación predial (incluso potrero a potrero) y ya no en base a las características de una región del país, destacó a El Observador Agropecuario el bachiller Juan Manuel Erro, quien está al frente del desarrollo de esta experiencia en Villa Trigo, la empresa de producción de la compañía Erro.

Erro, muy próximo a recibirse de ingeniero agrónomo, ingresó a la empresa con la misión de “bajar a tierra” todo el tema del “Plan de uso y manejo de suelos”.

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Villa Trigo es una de las 20 empresas (involucran 25.000 ha) que participan en el “Plan piloto de uso y manejo de suelos” y –al igual que Erro– “tiene la política de acompañar al MGAP en este desafío que entendemos es muy bueno para el futuro del país”.

Señaló que “la experiencia fue muy buena, en abril entregamos el plan piloto para La Media Lucha y estamos en una etapa de devolución vital para que esto sea viable”, considerando que en octubre de 2011 comenzará a regir el “Manual instructivo definitivo”, que saldrá de esta instancia de discusión con las empresas.

Para Villa Trigo y Erro es una experiencia muy relevante “y no sería posible sin el contínuo apoyo de Mariana Hill y del resto del equipo del MGAP, quienes hacen un trabajo espectacular”, marcó.

Dijo que Villa Trigo desarrolló el plan piloto en La Media Lucha, en Dolores (Soriano), y en el establecimiento La Mariscala (Lavalleja), generando una comparación “sumamente provechosa”.

“Tratamos de difundir esto para todo el área de producción de Villa Trigo. La Mariscala es un caso que contrasta, en una zona diferente, que por ende requiere otro manejo; la planificación ya no es a nivel país ni regional, sino predial, la combinación de pendiente y tipo de suelo es muy variable en una misma zona y eso hace variar la rotación”, indicó.

En La Mariscala se concluyó que el impacto iba a ser mayor, “veníamos incorporando pasturas y nos dimos cuenta que es el único camino para la producción, no se puede hacer en ese caso una agricultura intensiva totalmente, tienen que entrar las pasturas por lo menos cuatro años para que la producción sea viable”.

Para cada padrón se deberá acatar el “Plan de uso y manejo de suelos” y para eso “se tiene que hacer un trabajo a campo exhaustivo y sacar conclusiones que permitan ver qué sistema de producción se adapta a cada zona de ese campo”.

Cuando ya se disponga de un mapa de capacidades de uso hay que optar: plantear una rotación para cada unidad del suelo o tomar un potrero y manejarlo por la clase de uso que limita más: en ese caso, “resignando rentabilidad en parte del campo, pero en todo el potrero estás cumpliendo con el plan y eso te permite hacerlo ya sin salir a buscar herramientas para hacerlo con más precisión”.

Villa Trigo ya desarrolla estos procedimientos en casi todo el área de producción “porque nos parece importante adelantarnos a la exigencia del MGAP, y no lo hacemos para cumplir sino porque pensamos que es lo que corresponde para cuidar los campos”.

Tan es así que hay áreas donde se podría hacer rotaciones intensivas, “en La Media Lucha se puede hacer trigo, soja, trigo y cobertura en algún potrero, pero igual incorporamos gramíneas porque no solo es bueno apaciguar la erosión de aquí en más sino tener en cuenta la historia agrícola de esos campos y recuperarlos”.

Incorporar gramíneas plantea cierta pérdida si se considera que se resigna cultivar soja (el negocio más rentable hoy), “pero estamos poniendo la mira del negocio a largo plazo”, dijo Erro. Igual habrá un beneficio “porque los rendimientos que hoy están cayendo serán mejores cuando la soja entre en el lugar adecuado y en el momento de la rotación adecuado”.

En otro orden, para aplicar esto se puede recurrir a herramientas disponibles y que no implican inversiones adicionales: personal capacitado y tecnologías como Google Earth, índice Coneat y mapas de pendientes del Servicio Geográfico Militar, por ejemplo.

La Media Lucha está en la ruta 96 a 11 kms de Dolores, en el litoral sur, donde el riesgo potencial de erosión no es de los más elevados. Sin embargo la historia agrícola de los campos del litoral llevó a que la erosión actual sea moderada, lo que pauta que en general no se está por el buen camino.

Eso no es generalizado, dado que hay quienes proceden bien y en ese caso el “Plan de uso y manejo de suelos” implicaría sólo presentar las rotaciones que vienen haciendo.

Uno de los problemas que llevan a la erosión es la falta de planificación de largo plazo, producto de que aproximadamente un 60% del área en producción se hace bajo arrendamiento, y la mayor parte de está con contratos de corto plazo, concluyó Erro.

La conformación de un plan paso a paso.

Conformar un plan de uso requiere ubicar el establecimiento en Google Earth, obtener los grupos Coneat, determinar la unidad de suelo, obtener el mapa topográfico y delimitar unidades de foto interpretación.

Luego hay una etapa de campo para describir unidades definidas por foto interpretación y definir la capacidad de uso de las subzonas. La asignación de clases de uso se hace en base a propiedades inferidas a campo: riesgo de erosión, fertilidad natural, riesgo de sequía y drenaje natural.

La agrupación de clases de uso se hace en suelos cultivables (se agrupan de acuerdo a potencialidades y limitaciones para una producción continua de cultivos comunes que no requieren tratamientos particulares y van de clase I –en Uruguay no existen según el MGAP– a IV) y no cultivables (se agrupan de acuerdo a potencialidades y limitaciones para la producción de vegetación permanente y de acuerdo a los riesgos de destrucción y daño si son mal manejados y van de clase V a VIII).

Así se obtiene el mapa de capacidad de uso siendo las de clase IV las más limitantes en La Media Lucha (riesgo de erosión y de sequía). El 83% del establecimiento es cultivable (clases II, III y IV), característico en el litoral agrícola.

Generado el mapa se puede trabajar cada capacidad de uso de forma diferencial o trabajar los potreros según la capacidad de uso que más limita.

En La Media Lucha todas las rotaciones están por debajo del límite tolerable (7 ton/ha/año). La empresa igual incorpora gramíneas incluso donde no es necesario para recuperar y mejorar los campos.

Algunas tendencias a considerar.

En la XV Jornada Anual de Actualización Técnica de Erro, en el Cine y Teatro Paz y Unión en Dolores, Juan Manuel Erro expuso sobre “tendencias” originadas en la existencia de un “Plan de uso y manejo de suelos”.

Al respecto, mano a mano con El Observador Agropecuario explicó que una de ellas es permitir un mejor conocimiento de la unidad productiva, dado que cada campo tendrá su estudio detallado que culmina con un “Mapa de capacidad de uso” que desgeneraliza el muy buen antecedente que es Coneat.

También se promoverán contratos de arrendamientos más largos –y preferentemente de igual duración que el plan de uso–, siendo lógico que quien plantea el plan sea quien lo cumpla.

Se promoverán acuerdos en las rentas, por ejemplo con contratos de asociación; considerando que entran en la rotación mayor proporción de cultivos como sorgo y maíz lo más viable sería que los contratos estén en porcentaje del cultivo que se produjo ese año.

Otra tendencia es un mayor relacionamiento entre el arrendatario y el dueño del campo, dado que ambos son solidarios a lo que ocurra en el establecimiento.

También un mayor cuidado de los recursos, por mayor proporción de gramíneas en las rotaciones agrícolas y hasta la inclusión de pasturas en algunos casos; habrá una mayor diversificación de productos y una mayor producción de granos forrajeros (incluso puede ser una oportunidad para la integración con otros rubros).

Se ambientará un aumento de los rindes nacionales (eso se logrará en forma indirecta, ubicando a la soja en el lugar adecuado y en el momento adecuado en la rotación)

Finalmente Erro aludió a un aumento en los volúmenes trasportados que podría generar problemas logísticos, al sustituir campos que estaban produciendo soja a un promedio de 2 toneladas por ha por sorgo o maíz a un promedio de 4 o 5 toneladas por ha.
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