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La cumbre de más casi dos horas entre Donald Trump y Vladimir Putin del pasado viernes era esperada por varias cuestiones. En primer lugar porque era el primer encuentro entre los mandatarios luego de unos meses agitados en los que la injerencia rusa en la política estadounidense estuvo sobre la mesa numerosas veces.

Para el presidente estadounidense, era una oportunidad de oro para probar que la sombra del Kremlin tapa a la Casa Blanca menos de lo que estipulan los hechos reportados, además de poder fortalecer su imagen frente al resto de los mandatarios.

Según publicó el sitio especializado Político, esa oportunidad, sin embargo, fue desaprovechada en una reunión en la que primó la consolidación de la narrativa rusa y una serie de acuerdos que, en definitiva, terminaron apuntalando los intereses de Putin en el marco de la situación geopolítica actual.

Por ejemplo, una de las cuestiones tratadas establece que Estados Unidos continuará con las investigaciones sobre "piratería criminal" que podrían haber afectado las elecciones del país, pero sin consecuencias directas para Rusia. Eso será posibilitado por una unidad de cooperación para los asuntos de ciberseguridad donde las respuestas a los ataques se evaluarán de forma conjunta entre los dos países.

Esta unidad servirá, según Trump, para evitar "hacking en las elecciones y otras cosas negativas, que estarán protegidas y seguras". Como contrapunto, Trump pareció alimentar dudas sobre si la oposición demócrata fue responsable de su propios ciberataques al preguntarse por qué no actuó cuando la CIA o el FBI les avisó de que estaban sufriendo ataques.

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La influencia del Kremlin en los últimos comicios es un fantasma que la presidencia de Trump no ha podido borrar y la cumbre del viernes no ha ayudado a disipar las dudas en las trincheras norteamericanas, a pesar de que el líder del Kremlin negó cualquier injerencia posible en la reunión.

Además, la reunión sobrevoló el tema de la crisis en Siria, donde los intereses de ambos países están enfrentados en un conflicto de varios años que ha desangrado a un país y ha generado varias crisis derivadas (la migratoria, por ejemplo). Los mandatarios acordaron crear una base de cooperación en el marco de un alto al fuego anunciado y limitado en el país de Medio Oriente, algo que el artículo de Politico presenta como una confirmación de la victoria rusa. Como ejemplo plantea los comentarios del secretario de estado estadounidense, Rex Tillerson, que dijo que las acciones rusas podrían "ser más correctas" que las estadounidenses en suelo sirio.

Según el artículo, en los tres puntos se ve una victoria clara para Putin y los intereses del Kremlin. En primer lugar porque minan la capacidad de Estados Unidos para defender sus intereses con autonomía, en especial en cuanto a la ciberseguridad. Según la publicación, en la reunión Trump cedió mucho terreno al Kremlin en las principales cuestiones que sobrevuelan el ámbito internacional, y por eso el mandatario ruso terminó como el gran ganador de la jornada.

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