Pese a la expectativa que rodeó al encuentro entre Trump y Putin en Alaska, el verdadero objetivo no es la soberanía de Ucrania, sino un juego mucho más grande en el que las potencias buscan asegurar su dominio sobre ciertas zonas de influencia, sus "patios traseros". Ucrania pasa a ser un tema menor dentro de un complejo juego de poder geopolítico.