Esa puede ser la premisa para los productores agrícolas en cuanto a los precios de la soja y del maíz para la próxima campaña.

La semana pasada las referencias de los cereales y de la soja cayeron en torno a 7% esbozando una leve recuperación el lunes y martes que fue barrida el miércoles.

más Noticias
Se unen varios factores para explicar esta tendencia en los precios. Hay variables de carácter externo y otras ligadas a los fundamentos.

A nivel externo, la fuerte incertidumbre sobre la crisis de la deuda en el continente europeo y sobre la posible (y lenta) recuperación de la economía presiona negativamente a las materias primas.

Eso llevó a los grandes fondos especulativos a liquidar posiciones en los activos agrícolas y se deberá esperar para que recompongan su exposición a los granos.

Desde el punto de vista de los fundamentos, hay presión por la cosecha en Estados Unidos con condiciones meteorológicas favorables para ambos cultivos.

Para la soja se suma una moderada demanda china, la presión de la cosecha estadounidense y los todavía altos stocks en América del Sur.

El regreso de La Niña todavía no genera presión sobre los precios a la vez que se señala que sería un episodio no muy fuerte.

Es así que el maíz y la soja quebraron referencias técnicas en Chicago y a mitad de semana los valores se ubicaban en torno a los US$ 440/tonelada para la oleaginosa y en US$ 230/tonelada para el cereal.

Finalmente, en el caso del trigo la espera es doble para los agricultores: que haya nuevamente demanda desde la región y que al mismo tiempo las lluvias sean suficientes, especialmente en las zonas que han recibido menos agua durante el mes de setiembre y que están en la fase clave de desarrollo.
Seguí leyendo