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Un billón de dólares. Ese fue el monto de dinero involucrado durante 2013 en los negocios –compra y venta de diversos productos, y no solo agroalimentos– diligenciados por CME Group, compañía coordinadora de las actividades en la legendaria CBOT (Chicago Board of Trade, fundada en 1848). Durante el año pasado hubo 2.000 millones de transacciones.

Este fue uno de los datos que se aportó a la delegación uruguaya, integrada por 27 personas –entre ellos varios productores–, en el marco de una gira de capacitación agrícola coordinada por Interagrovial SA y John Deere, que visitó el lunes pasado la histórica Bolsa de Cereales de la tercera mayor ciudad en EEUU, detrás de Nueva York y Los Ángeles.

Allí se observó, justo el día y a la hora de mayor actividad dada las demandas de los brokers, los acuerdos en el mercado de futuros más grande y variado del mundo, en un recinto visitado por 100 mil personas de 80 países cada año, gente interesada en conocer la operativa en el edificio inaugurado el 9 de junio de 1930.

Una majestuosa edificación de estilo art decó que por muchos años fue la más alta de una ciudad caracterizada por la imponencia, calidad y variedad de su arquitectura. Allí es donde se fijan los precios de referencia para los granos que los productores colocan en los mercados, lo hagan donde lo hagan en el mundo, obviamente también en Uruguay.

Más del 75% de las transacciones con clientes en cerca de 100 países, se realizan hoy en forma electrónica, lo que permite que suceda durante las 24 horas del día, gracias a una plataforma denominada CME Globex (www.cmegroup.com) lanzada en 1992 que revolucionó la forma de negociar los futuros y opciones. Y contemplando siempre la administración del riesgo de los involucrados y garantizando la solvencia de cada operación para cada uno de los protagonistas del negocio. No obstante, la delegación pudo apreciar que hoy conviven, necesariamente, viejas técnicas con adelantos tecnológicos, por ejemplo esa plataforma, o la enorme tableta que cuelga de un arnés por delante de cada operador permitiéndole digitar sus decisiones con total confort y velocidad.

En cuanto a las viejas estrategias, son por un lado el lenguaje de señas para que, distantes varios metros, los operadores puedan sellar acuerdos: por ejemplo, la palma de la mano hacia el cuerpo expresa el deseo de comprar, y si está hacia el exterior del cuerpo se indica que se desea vender. Eso complementa los acuerdos que también se logran “a viva voz” (recurso vigente para metales y energía). También llamaron la atención las chaquetas de colores que identifican a cada persona que permanece en el piso de operaciones con una función determinada.

Los productos negociados, se apreció, son además de los considerados básicos (entre ellos granos, hacienda, lácteos y madera), otros como energía, inversiones alternativas (por ejemplo futuros climáticos e inmobiliarios), metales, tasas de interés, índices de títulos de renta variable y también hay compra y venta de divisas.

Un detalle a citar, dada la mayor preocupación de los productores que estaban visitando la Bolsa de Cereales, era el precio de la soja marcado ese día en las pizarras electrónicas: US$ 375 la tonelada para el grano de 2015 para coberturas inmediatas, sobre la hora 10 de la mañana. Vale precisar la hora porque los cambios eran leves, pero constantes. Ello ambientó por un lado pocos acuerdos y por otros rostros preocupados, principalmente en los argentinos dadas las retenciones que el sector debe soportar.

Fue, sin lugar a dudas, según testimonios recogidos que más adelante expondremos en otro informe, una experiencia sorprendente y reconfortante para los productores uruguayos que conocieron “en vivo y en directo” el ámbito en el que se decide a diario el precio de lo que ellos producen, considerando diversos fenómenos que ocurren en ese recinto, pero también obviamente en los predios productivos y en las conductas de la oferta y la demanda en los distintos mercados.

La gestión de CME Group

CME Group es la compañía que gestiona un ámbito que es fruto de una historia colectiva de innovación, iniciada hace 166 años, que incluye por ejemplo el nacimiento de la negociación de futuros. Con el paso de los años se ha ido construyendo la actual industria de futuros. Se han ido sucediendo desde mediados del siglo XIX acontecimientos que incluyen la estandarización de los contratos de futuros, la formación del proceso de compensación y la creación de futuros financieros y la negociación electrónica. Incluso, se indicó, la innovación no cesa y se expresa en el desarrollo de nuevos productos creativos y tecnología de avanzada para dar mejores respuestas, más rápidas, a quienes procuran comercializar sus productos para manejar el riesgo y quienes están dispuestos a adquirir ese riesgo, denominados especuladores.

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