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A partir de este viernes 28 de febrero y hasta el viernes 21 de marzo se recibirán inscripciones de ingenieros agrónomos interesados en participar de un proceso al cabo del cual, en caso de aprobar un control de habilidades, quedarán acreditados para poder presentar en el futuro planes de uso y manejo del suelo ante el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP).

En el marco de lo indicado en la Ley 18.996 del 7 de noviembre de 2012, el convenio que habilitó este proceso para la acreditación se firmó el 5 de setiembre pasado, durante la Expo Prado, entre la Facultad de Agronomía de la Universidad de la República (Udelar), la Asociación de Ingenieros Agrónomos (AIA) y el MGAP.

El acuerdo establece que para acreditarse el profesional deberá pasar por una prueba de habilidades. Podrán participar todos los agrónomos con título habilitante de la Udelar y de la Universidad de la Empresa (UDE), sean egresados en Uruguay o en el extranjero (en ese caso con título revalidado en Uruguay). La AIA verificará que los inscriptos estén realmente habilitados para el ejercicio de la profesión (figurando en la base de datos de la Caja de Jubilaciones y Pensiones de Profesionales Universitarios).

La prueba se realizará el viernes 2 de mayo, por internet, en forma sincrónica, utilizando la plataforma Moodle a través de la web de Facultad de Agronomía (que será la responsable junto con la AIA de realizar todo el proceso, desde la toma de la inscripción hasta la corrección de la prueba).

Concluida esa instancia, se elevará al MGAP la nómina de técnicos acreditados. Solo ellos podrán, a partir del próximo período, ser los responsables de presentar los planes de uso y manejo de suelos.

"Un hito"

Mariana Hill, directora general de la dirección de Recursos Naturales Renovables (Renare) del MGAP, tras destacar que para todo esto existe un adecuado marco normativo, definió a esta instancia como “un hito”, citando que es un desarrollo fruto de un trabajo que se inició en 2008 y en el que han coordinado esfuerzos el MGAP, la Facultad de Agronomía de la Udelar y la AIA.

Ella incluso, cuando comenzó a trabajar en esta construcción que derivó de la preocupación por el cuidado de los recursos del medio ambiente, asociado ello a la producción agropecuaria, era docente del Departamento de Suelos y Aguas de la Facultad de Agronomía, destacó.

Desde entonces se comenzó a considerar cuál debía ser el rol del ingeniero agrónomo privado en el marco de esa inquietud y, más acá en el tiempo, en relación a los planes de uso y manejo del suelo.

Destacó que ese profesional “tiene una función muy importante” en todo esto y que el MGAP no puede llevar adelante sus políticas públicos sin que haya un compromiso del agrónomo privado.

Daniel Zorrilla de San Martín, presidente de la AIA, dijo que el de la presente acreditación se trata de un proceso que “es de una importancia fundamental, para nuestra profesión, para nuestra agremiación y para la forma en que nosotros pensamos que tenemos que encarar el futuro fundamentalmente del sector agropecuario”.

La principal apuesta del país

Destacó como de gran valor la necesidad de compatibilizar en el Uruguay de estos tiempos dos aspectos: el aumento de la productividad, para generar más rentabilidad, más divisas y mejorar la calidad de vida de la gente del sector y de la de todo el país, mediante un sector agropecuario eficiente, y simultáneamente cuidar los recursos naturales que están en las manos de los productores y de los técnicos. “Es la principal apuesta que tiene el país para los próximos años”, remarcó: “un sector agropecuario dinámico, productivo, y al mismo tiempo extremadamente cuidadoso de los recursos que dispone”.

Es en ese escenario en donde los ingenieros agrónomos, subrayó el presidente de la AIA, tienen una tarea fundamental a cumplir. “Estamos hablando hoy de la erosión, pero también vamos a tener que hablar de las aguas, del manejo de los agroquímicos, de los problemas de la fertilización…”, indicó en el marco de la conferencia que junto a Hill brindó este miércoles en la Sala Schwedt del MGAP.

Añadió que la forma ideal de encarar los problemas es la que hubo en esta instancia, construyendo juntos el sector público, la Facultad de Agronomía y el profesional que trabaja en el medio con los productores.

La ética: un fuerte capital

Ese profesional, admitió, debe ser muy eficiente a la hora de solucionarle los problemas el empresario que lo contrata, pero sin perder de vista que también representa a los intereses de la sociedad que participó en su formación: “su responsabilidad va mucho más allá de una recomendación técnica puntual o de trata de lograr el mejor resultado para quien lo contrata”, dijo, señalando el fuerte sentido de ética que ello implica, citando que la ética, precisamente, es un fuerte capital que tiene esta profesión.

Lograr la coexistencia de mayor productividad de la mano de un debido cuidado de los recursos requiere necesariamente de una profesión agronómica comprometida, aseveró.

En otro momento de la conferencia de prensa, Hill puntualizó que lo ideal en todo esto sería “poder contar con una profesión colegiada”, cosa que el MGAP “estaría apoyando profundamente”, aludiendo a propósito de ello a una posibilidad real de “iniciar un camino para adelante”. Por su parte, Zorilla de San Martín dijo que “esa idea de la acreditación es una forma, un primer paso, hacia una profesión que tiene que estar más organizada. Estamos convencidos que el modelo ideal es el del Colegio profesional, estamos caminando en esa dirección”, dado que se está depositando una fuerte confianza en el profesional.

No debe ser una molestia

El presidente de la AIA indicó que los profesionales que debe pasar por esta instancia evaluatoria no deberían tomar a la prueba como un problema, como una molestia o una complicación, sí como una oportunidad de mejora, de desarrollo, por eso la AIA apoya este proceso que “no va en contra de los profesionales, va a favor de los profesionales y también no va en contra de los productores, va a favor de los productores”, en una apuesta que sobre todo va a favor de todo el país, de toda la sociedad.

Concluyó diciendo que coincide con Hill en que esto “es un hito”, que abre “una etapa de crecimiento y mejora” y que todo esto tiende a lograr un país que asegure la mejor calidad de vida para sus habitantes y, al mismo tiempo, “que sea capaz de perdurar en el tiempo con esta locomotora que sin duda es el sector agropecuario”.
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