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Es posible que la baja del precio de la soja impacte en una menor área de plantación de 100.000 hectáreas este año y que gradualmente continúe el año próximo, como consecuencia del nuevo contexto del mercado mundial y de costos de los cultivos reveló a El Observador Agropecuario el analista Eduardo Blasina.

Este fue uno de los temas considerados ayer en la jornada de Agro en Foco 2014 realizada en el local La Criolla de la ciudad de Mercedes y que se tituló ¿Cómo adaptarse a una soja con otros valores, costos altos y malezas resistentes?

La actividad, que presentó a varios conferencistas, fue organizada por el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA), Blasina y Asociados y El Observador. Con respecto a las malezas es un tema complejo que se presenta a nivel mundial y que en Uruguay también tiene que ser incorporado a la discusión, puesto que hay una diversidad creciente de plantas que resisten las aplicaciones tradicionales de glifosato.

En materia de comercio, Blasina destacó el contraste en los mercados internacionales de granos y de carnes, porque la carne mantiene su firmeza, y lo hará por un buen tiempo más, mientras que en el precio de los granos se da un ajuste bastante estructural.

Por lo tanto, como mensaje Blasina advirtió que plantar soja pensando que su precio habrá de volver a por lo menos US$ 400 la tonelada es una decisión bastante arriesgada. Hoy en Uruguay el precio está lejos de esa referencia, a casi US$ 70 de distancia.

Dijo que hay que pensar en cómo hacer para adaptarse a una soja de un precio inferior a US$ 400 la tonelada, porque es un hecho que Estados Unidos va a tener una cosecha récord y que Brasil va a sembrar un área mayor que la del año pasado, con la chance de obtener también una cosecha récord de unos 94 millones de toneladas, que son 4 millones más que en 2013.

Hay que recordar que en años anteriores el stock de soja era muy bajo y cualquier compra de China desacomodaba el mercado, pero este año se espera que los stock sean abundantes en Estados Unidos y el Mercosur, por lo tanto en un mensaje realista hay que prestar atención a las bases de precios muy distintas a años anteriores o sea de precios mucho más bajos, sostuvo el analista.

Blasina consideró que habrán 100.000 hectáreas menos sembradas este año porque en las zonas lejanas a puertos, donde la ganadería se desempeña bien, habrá productores que van a preferir hacer pasturas en lugar de embarcarse en un cultivo que si se le pone un costo de flete importante tendrá resultados económicos dudosos.

Hacia delante

El director de Blasina y Asociados, Eduardo Blasina, opinó que si no hay un ajuste fuerte a la baja en el precio de los arrendamientos será difícil mantener la superficie del cultivo para el año próximo, “porque no creo que haya un rebote fuerte del precio en el corto plazo. Seguramente habrá sistemas que mirarán con mayor atención a la ganadería, en zonas que no son específicamente agrícolas, que están lejanas y seguramente van a recuperar hectáreas frente a la soja”. De todas maneras la soja seguirá cumpliendo su papel no tanto por su precio, sino como cultivo que saca malezas, con rotaciones que dejan praderas de bajo costo, pero no será como venía ocurriendo que era cultivo que dejaba el mayor margen, según Blasina.

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