La Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE) celebrará una sesión parlamentaria en Viena durante los próximos dos días, en la que participarán legisladores de 57 estados miembros.
La Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE) celebrará una sesión parlamentaria en Viena durante los próximos dos días, en la que participarán legisladores de 57 estados miembros.
La reunión coincide con el primer aniversario de la invasión rusa a Ucrania, lo que desató protestas debido a que se hará presente una delegación rusa encabezada por el vicepresidente de la cámara baja de la Duma (parlamento) rusa, Pyotr Tolstoy, quien se encuentra actualmente alcanzado por sanciones internacionales.
La participación de Moscú llevó a los legisladores ucranianos y lituanos a decidir boicotear las reuniones como protesta.
El jefe de la delegación ucraniana, Mikyta Poturaiev, les dijo a los periodistas que “los rusos no están interesados en la discusión ni en el diálogo. Vienen sólo por propaganda". Y agregó que “es inaceptable tener en reuniones comunes a personas que votaron por esta guerra”.
Por su parte, el representante permanente lituano antes las organizaciones internacionales, Vaidotas Verba, le dijo a la agencia de noticias DW que los parlamentarios consideran que la reunión es "moral y políticamente inapropiada".
El representante lituano agregó que la delegación rusa no debería estar "discutiendo sobre Ucrania y el primer aniversario de esta terrible guerra".
"Nuestros miembros del parlamento consideran que es moral y políticamente inapropiado sentarse en la misma sala con las personas que ayudaron a comenzar esta guerra, promoviéndola y ahora apoyando las duras medidas contra los defensores de Ucrania", agregó Verba.
A principios de febrero, otros diecinueve países ya habían presentado sus protestas ante el gobierno austríaco por la prevista asistencia de los legisladores rusos.
Austria dijo que no prohibiría la entrada de la delegación rusa debido a sus obligaciones "en virtud del derecho internacional", ya que la OSCE tiene su sede en Viena.
En una entrevista radial, el ministro de Relaciones Exteriores de Austria, Alexander Schallenberg, dijo que “la fecha es muy desafortunada", pero al mismo tiempo precisó que “no debemos ignorar el hecho de que necesitamos plataformas. La OSCE nunca fue una organización de personas con ideas afines".
El canciller austríaco Karl Nehammer es uno de los pocos líderes occidentales que se reunió con el presidente ruso Vladimir Putin en un intento de promover negociaciones para el fin del conflicto.
La presidenta de la Asamblea Parlamentaria de la OSCE, Margareta Cederfelt, dijo en un comunicado que la reunión no se convertiría en una plataforma para la propaganda rusa y que “los delegados rusos tendrían que soportar horas y horas de discursos denunciando sus acciones".
(Con información de agencias)