Radiografía de un fracaso
Radiografía de un fracaso: la columna de Ricardo Peirano
La interpelación que el pasado miércoles el Frente Amplio realizó a los ministros de Ambiente Robert Bouvier y de Salud Pública Karina Rando, junto con el directorio de OSE sobre tema del abastecimiento del agua en la región metropolitana, su salinidad, su potabilidad, su disponibilidad presente y futura es una perfecta radiografía de un fracaso espectacular en implementar una política pública de largo plazo en un tema super importante.
La interpelación, que duró como suelen durar unas 12 horas, sirvió para que nadie se pusiera de acuerdo y para que todos se pasaran las respectivas facturas de por qué hemos llegado a la dramática situación en que nos encontramos hoy en día en Montevideo y Canelones.
Tuvo, eso sí, todos los ingredientes que exponen a la luz del día un fracaso monumental en solucionar un tema que nada tiene de ideológico y si muchísimo de buena gestión de los recursos públicos y de las empresas públicas.
El problema del abastecimiento de agua potable no es hoy. No se debe a la brutal sequía que afecta al país este año y al déficit hídrico que nos viene castigando en los últimos tres años, con promedios de lluvias menores a la media normal del país.
Las obras e inversiones en OSE, titular exclusivo de la administración del agua desde la reforma constitucional de 2005, han brillado por su ausencia. Tanto para disminuir la pérdida del 50% del agua transportada desde el Santa Lucia hasta las canillas de los consumidores como para generar nuevas reservas o nuevas fuentes de abastecimiento. En cuanto a las pérdidas de agua, es muy poco o nada lo que se ha hecho a los largo de los años y nadie puede eximirse de responsabilidad. En cuanto a nuevos proyectos, gobierno y oposición discrepan sobre cual es más conveniente. Para el Frente Amplio es más importante la represa de Casupá (alguien podría preguntarse por qué no quedó hecha o al menos iniciada durante el segundo gobierno del Dr. Vázquez). Para el gobierno actual, Casupá no es la solución porque sigue tomando agua del río Santa Lucía y prefiere el proyecto Arazati. que toma agua del Río de la Plata. Algunos técnicos señalan que son necesarios los dos proyectos para asegurar agua potable en las décadas venideras.
Sea como sea, estamos ante un problema técnico (y financiero) y que debe resolverse con una política de estado ya que sus resultados se verán más allá de un periodo de gobierno y no es bueno deshacer el próximo gobierno lo que haga este. En ese sentido es lógico lo que pidió en senador interpelante Enrique Rubio cuando señaló que el manejo de la crisis hídrica no puede ser "solo un tema del gobierno" y pidió "claridad" para colaborar. Pero también debe recordar el Frente Amplio, que cuando fue gobierno no llamó a la oposición para manejar el tema del agua como un tema de política de estado. Ni siquiera dentro del propio gobierno frentista hubo coincidencia ya que el senador Astori en 2015 pidió una priorización de inversiones entre las que estaban el Antel Arena y la planta de Casupá. No hubo allí acuerdo y el Arena salió antes que la represa de Casupá. Tampoco en la administración frenteamplista se tomó nota de las advertencias que desde 2010 el senador Fernández Huidobro, luego Ministro de Defensa, realizó sobre la necesidad de invertir en el abastecimiento de agua.
OSE, sin embargo, no es una empresa que luzca como ANTEL, ANCAP o UTE. Sus inversiones son escasas y fluctuantes, no tiene un plan de largo plazo y ha confiado, por lo general, en la buena suerte con las lluvias. Sin embargo, el gerente general de OSE, Ingeniero Arturo Castagnino elaboró un contundente informe, que reprodujo el periodista Santiago Soravilla el pasado domingo en una nota en El Observador, que ante la actual crisis, el sistema político no podría contestar con solvencia ya que "la respuesta no podría ser otra que, la de reconocer que habríamos tenido una falla inexcusable en la gestión pública de nuestros recursos hidrológicos e hidráulicos, una falla inaceptable en la falta de certeza en la predicción de la ocurrencia de acontecimientos que desde hace tiempo vislumbrábamos y por último, una falla imperdonable en nuestra imaginación".
“Falla inexcusable en la gestión pública de nuestros recursos hidrológicos e hidráulicos. Falla inaceptable en la falta de certeza en la predicción de la ocurrencia de acontecimientos que desde hace tiempo vislumbrábamos”
Lapidarias frases del gerente del OSE. Que alguien se haga cargo, que alguien haga mea culpa, sobre todo de quienes estuvieron la mayor parte de los últimos 20 años en el gobierno.
Y de aquí en más aprendamos la lección. Así como George Clemenceau dijo “la guerra era demasiado importante como para dejarla en manos de los generales”, habrá que decir “que la gestión del agua es demasiado importante como para dejarla en manos de la OSE y del gobierno de turno”. Es preciso establecer algún organismo regulador autónomo, con facultades operativas, dotado de presupuesto para realizar obras e inversiones y que tenga períodos de gestión que no coincidan con los períodos de gobierno, de modo que no sea un ámbito de reparto político. En ese organismo, tienen que estar los mejores y ser remunerados adecuadamente. No podemos volver a repetir la triste experiencia que estamos viviendo.