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En el Senado, los republicanos tienen ya al menos 54 escaños de un total de 100 (frente a los 51 de antes), lo que supone un aumento de la mayoría que ya disfrutaban.

El más importante de todos es el correspondiente a Dakota del Sur, donde el líder de la minoría demócrata, Tom Daschle, ha perdido su escaño ante el republicano John Thune.

En el Senado, del que se renueva un tercio cada dos años, estaban en juego 34 escaños en estas elecciones, de los que hasta ahora los republicanos han conseguido 18, los demócratas 14 y otros 2 siguen sin decidirse.

Además, el partido del presidente George W. Bush mantuvo todos los que tenía excepto dos en Illinois y Colorado.

En EEUU no había hispanos en el Senado desde 1977. El último fue Joseph Manuel Montoya, demócrata de origen mexicano quien logró su escaño en 1964 por Nuevo México y lo mantuvo durante trece años.

El otro es el demócrata Ken Salazar, quien se ha impuesto al republicano Greg Walcher en el Estado de Colorado.

Obama, de 42 años, consiguió su mayor cuota de popularidad durante la Convención Nacional Demócrata, celebrada el pasado julio en Boston, donde tuvo el honor de pronunciar el principal discurso programático de la gran cita del Partido.

También los demócratas lograron hacerse con uno de los escaños republicanos en Illinois y otro en Georgia, pero necesitaban un total de 12 para conseguir el control de la Cámara Baja, que cuenta con un total de 435 escaños.

En la actual legislatura, el Partido Republicano contaba con una mayoría de 229 escaños, frente a los 205 del Partido Demócrata y un independiente.

La toma de posesión de los nuevos senadores y legisladores tendrá lugar el próximo 3 de enero.

Desde que George W. Bush asumió la presidencia, el control del Senado cambió de manos en dos ocasiones: estuvo brevemente bajo el control de los demócratas en el 2001 y, después, en las elecciones legislativas de 2002, pasó al dominio de los republicanos.

(EFE)

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