Ucrania rechazó el lunes el ultimátum ruso para entregar la asediada ciudad portuaria de Mariúpol, mientras en la capital ucraniana un bombardeo mató a al menos seis personas.
Ucrania rechazó el lunes el ultimátum ruso para entregar la asediada ciudad portuaria de Mariúpol, mientras en la capital ucraniana un bombardeo mató a al menos seis personas.
La vice primera ministra ucraniana, Iryna Vereshchuk, rechazó el ultimátum ruso y exigió a Moscú abrir corredores humanitarios para facilitar la salida de unas 350.000 personas atrapadas en la ciudad.
"No se puede hablar de entregar armas. Ya informamos de esto a la parte rusa", declaró al diario Ukrainska Pravda.
"Es una manipulación deliberada y una auténtica toma de rehenes", añadió.
Rusia dio la noche del domingo un ultimátum a las autoridades ucranianas para que las fuerzas de Mariúpol se rindieran antes de las 05H00 (03H00 GMT) del lunes.
"Llamamos a las unidades de las fuerzas armadas de Ucrania, batallones de defensa territorial y mercenarios extranjeros a detener las hostilidades, deponer sus armas", dijo Mikhail Mizintsev, jefe del Centro Nacional de Control de Defensa de Rusia.
Mariúpol, un puerto estratégico en el sureste, ha sido uno de los principales blancos de los ataques rusos. La ciudad es una conexión entre las fuerzas rusas en la península de Crimea y los territorios bajo control ruso en el norte y este de Ucrania.
Mariúpol ha sufrido intensos bombardeos rusos desde el inicio de la invasión, el 24 de febrero.
Un diplomático griego que permaneció en Mariúpol durante algunos de los bombardeos comentó que la destrucción es uno de los peores asaltos a una ciudad en tiempos de guerra.
"Mariúpol pasará a engrosar la lista de ciudades del mundo completamente destruidas por la guerra, como Guernica, Stalingrado, Grozni o Alepo", declaró Manolis Androulakis a periodistas en el aeropuerto de Atenas.
En un mensaje por video, el presidente ucraniano Volodimir Zelenski acusó a Rusia de bombardear una escuela de Mariúpol donde había cientos de personas refugiadas.
"Las fuerzas rusas han venido a exterminarnos, a matarnos", dijo.
Fue el último ataque potencialmente devastador sobre un refugio para civiles. La semana pasada, un teatro donde según las autoridades había mil personas albergadas fue atacado y centenares continúan desaparecidas.
Entre la noche del domingo y la mañana del lunes, un bombardeo sobre la capital, Kiev, alcanzó un centro comercial donde mató a al menos seis personas, constató un periodista de AFP.
Ante el recrudecimiento de la ofensiva de Moscú, Zelenski volvió a sugerir conversar directamente con su par ruso, Vladimir Putin.
Las fuerzas rusas han usado cada vez más misiles de largo alcance, mientras en el terreno, sus fuerzas han encarado una dura resistencia ucraniana y, según informes, enfrentan carencias de armas y materiales.
El ministerio ruso de Defensa indicó el domingo que había disparado misiles hipersónicos "Kinjal" ("daga", en ruso), que destruyeron un depósito de combustible en la región sureña de Mykolaiv.
Un día antes, afirmó que había usado el arma para destruir un depósito de armas cerca de la frontera ucraniana con Rumanía, aunque el Pentágono puso en entredicho esa versión.
Las condiciones humanitarias se deterioran cada vez más en las regiones de habla rusa del sur y este de Ucrania, así como en el norte cerca de Kiev.
Unos 10 millones de ucranianos han huido de sus casas, de los cuales un tercio ha salido al exterior, según la ONU.
Huyen de combates que, según Zelenski, han dejado unos 14.000 soldados rusos muertos, y esa cifra "solo seguirá subiendo".
Rusia no ha actualizado sus cifras de bajas desde inicios de marzo. Ucrania ha dicho que unos 1.300 soldados suyos han muerto.
Ucrania no ha dado datos de bajas civiles, salvo que fallecieron 115 niños.
AFP