Yurii Ihnat, el portavoz de la Fuerza Aérea ucraniana, dijo que Rusia usó misiles de fabricación reciente armados con componentes de “terceros países” para atacar a Ucrania.
Yurii Ihnat, el portavoz de la Fuerza Aérea ucraniana, dijo que Rusia usó misiles de fabricación reciente armados con componentes de “terceros países” para atacar a Ucrania.
“Sabemos que a los rusos les quedan pocos misiles, aunque los siguen produciendo. Los restos que se encontraron durante los ataques anteriores indican que se trata de misiles nuevos. Se fabricaron en otoño y hay opciones de invierno para repuestos. El enemigo continúa produciéndolos. Pero el ritmo de producción no será alto, esta es un arma tecnológica y no se hace rápidamente”, afirmó.
Según Ihnat, "la marca definitivamente es rusa, la pintura es rusa, pero el metal y todo lo demás, definitivamente no es ruso".
“Un misil de crucero es en realidad un avión no tripulado que cuesta millones de dólares con decenas de miles de piezas de alta tecnología. Rusia ciertamente no puede fabricarlos, eso es un hecho. Desafortunadamente, puede conseguirlos, supongo. Tal vez tenga algo de stock, pero lo pueden pasar por terceros países, por contrabando”, dijo el vocero.
Ashish Dangwal, máster en estudios asiáticos y especialista en Defensa y Estrategia, escribió para The Eurasian Times que en meses anteriores ya se había descubierto que el motor que impulsa los drones Shahed-136, que Rusia adquirió de Irán, se basa en tecnología alemana robada hace casi dos décadas.
La divulgación sobre los orígenes del motor fue informada por primera vez por CNN, citando a Conflict Armament Research (CAR), una organización con sede en el Reino Unido que investiga componentes de armas para descubrir su fuente y redes de distribución.
Conflict Armament Research investigó las partes de 20 drones y municiones iraníes en Ucrania entre noviembre de 2018 y marzo de 2023.
Según los informes, CAR pudo validar que el motor utilizado en los drones Shahed-136 fue diseñado por ingeniería inversa por una empresa iraní conocida como Mado, ubicada en la ciudad de Shokuhieh, en la provincia de Qom.
La marca registrada de Mado se encontró en las tapas de las bujías, dentro de los motores de los drones y en los patrones de números de serie exclusivos utilizados por Mado.
Según Dangwal, investigadores de las Naciones Unidas también descubrieron que el mismo patrón de números de serie estaba presente en los drones desplegados por los rebeldes hutíes –apoyados por Irán– en Yemen y en los ataques con misiles contra Abu Dabi el año pasado.
La información obtenida expuso la destreza de Irán para refinar tecnología militar robada, lo que demuestra su capacidad para imitar y mejorar la tecnología militar de otros países.
El diseño del motor de Mado sirve como evidencia de esas capacidades.
En 2006, Teherán adquirió ilegalmente motores para drones de la empresa alemana Limbach Flugmotoren. Luego, después de tres años, un ingeniero iraní llamado Yousef Abutalebi reveló que su empresa había desarrollado un motor adecuado para un vehículo aéreo no tripulado (UAV).
CAR informó que la empresa trató de ocultar su participación en el desarrollo de los drones Shahed. Tras la investigación, se descubrió que a los componentes del dron recuperados en Ucrania se les quitaron los números de serie iniciales, lo que sugiere un intento de ocultar su fuente.
Las alteraciones realizadas en los componentes del dron dificultaron que los investigadores rastrearan las redes de adquisición y distribución responsables de facilitar la transferencia global de componentes cruciales a Irán.
Irán también consiguió y replicó otros componentes, como partes de misiles de fabricación checa, escribió Dangwal.
Según un informe de la ONU, el motor de misiles Quds-1 utilizado en el ataque a las refinerías de petróleo saudíes en 2022 era una “réplica no autorizada” del motor a reacción TJ-100 creado por PBS Velká Bíteš, una empresa de la República Checa.
El fabricante checo negó haber suministrado el motor a Irán o Yemen. Sin embargo, el artículo señala que Irán se volvió experto en eludir los controles tecnológicos, a menudo a través de empresas ficticias.
El panel de expertos de la ONU descubrió que los componentes exportados por una empresa checa a una empresa en Hong Kong en 2010 se utilizaron posteriormente en misiles iraníes en 2019.
Taimur Khan, analista de CAR para el Golfo Pérsico, comentó que Irán está mejorando y actualizando constantemente sus sistemas UAV. Agregó que estos sistemas demostraron una precisión cada vez mayor en sus capacidades de orientación y en su capacidad para contrarrestar las interferencias.
También dijo que Irán había obtenido componentes y tecnología occidentales para su programa UAV al explotar la falta de transparencia en la cadena de suministro. Sugirió que la identificación de componentes es crucial para mejorar los controles de exportación y los mecanismos de sanciones.
La agencia de noticias CNN dijo que probablemente los ingresos obtenidos de la venta de cientos de drones Shahed-136 a Rusia beneficiarían aún más la industria de drones de Irán.
De acuerdo con Dangwal, los expertos sugirieron que teniendo en cuenta el historial de Rusia de aprovechar el armamento occidental avanzado en el campo de batalla, como el misil antitanque Javelin, y la expansión de los lazos militares entre Irán y Rusia, podrían colaborar para replicar estos sistemas, ya que Irán demostró grandes logros en este dominio.
También señalaron como plausible que Rusia aproveche su asociación con Irán para fortalecer sus propias capacidades de fabricar drones militares. Mientras tanto, se espera que el ejército ruso continúe comprando una gran cantidad de drones a Teherán.