Iban 29 minutos de la final de la Liga de Campeones entre Liverpool y Real Madrid. El conjunto inglés había dominado claramente hasta allí el partido que iba 0-0. Pero un agarrón mutuo entre el capitán madridista, Sergio Ramos, y el astro egipcio, Mohamed Salah, terminó con este en el suelo y con la luxación de su hombro izquierdo, por lo que debió dejar la cancha.
Salah confía en poder llegar al Mundial
El egipcio encendió las alarmas al salir lesionado en su hombro izquierdo en la final de la Champions, pero el domingo envió señales positivas