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"Apagala que todavía no sale. Te queda 5% de batería. ¡Apagala!", le decía una madre a su hija en la puerta del Hotel Sheraton, donde Paul McCartney saludó a los más de 300 fans que se acercaron a despedirlo, tras el histórico concierto celebrado este domingo en el Estadio Centenario.

Los más jóvenes coreaban Hey Jude. Una señora decía, a un desconocido, "ahora puedo morir tranquila". Uno, buscaba la estrategia para colocarse mejor ante la inminente salida del ex Beatle para sacar la foto que inmortalizaría el recuerdo. Había personas de todas las edades. Incluso los más chicos, vibraban con él. La convergencia generacional se hizo presente, una vez más, por McCartney.

Cuando se asomaba en el hall, a eso de las 19 horas, empezaron los gritos. Eran desenfrenados. Paul apareció, saludó, movió los brazos y se fue. Con eso alcanzó. A esos uruguayos les conformó con ver a un grande de la música a menos de 10 metros.

El músico inglés partió rumbo al Aeropuerto de Carrasco, donde tomará el vuelo que lo llevará a Asunción del Paraguay. Allí tocará este martes en la noche, en el estadio Defensores del Chaco.
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