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La autenticidad del cariño expresado hacia China Zorrilla, quien falleció en la mañana de ayer a los 92 años en la Asociación Española, revela que quien se fue ayer de este mundo no solo era una de las actrices más veneradas de la historia del Río de la Plata, sino una persona que se encargó de iluminar la vida y transmitir felicidad a aquellos que la conocieron.

La actriz falleció ayer sobre las 11:40 luego de tres días de internación en la mutualista, donde se encontraba hospitalizada desde el domingo como consecuencia de una afección pulmonar. El lunes, tras una mejoría, Zorrilla fue trasladada a cuidados intermedios, miró televisión en su habitación y hasta rió con el médico. Y es que la energía positiva que la caracterizaba la acompañó hasta en sus últimas horas.

“Estuvo de buen humor hasta el final, incluso hasta antes de ayer, que tuvo una mejoría. Contó el doctor de la Española que estuvo con ella y ella se rió. Mientras pudo reírse se rió y disfrutó de la vida”, dijo el actor Carlos Perciavalle, uno de los grandes amigos de China Zorrilla, quien conversó telefónicamente desde su casa en Laguna del Sauce con El Observador, poco antes de partir rumbo a Montevideo para despedir a su amiga.

La nieta de Juan Zorrilla de San Martín, “el poeta de la patria” (quien vaticinó que su nieta iba a ser actriz), la hija de José Luis Zorrilla de San Martín, “el escultor de la patria” y de la argentina Guma Muñoz del Campo, la segunda de cinco hermanas, será despedida con honores, como su padre, ya que se hará un velatorio público en el Salón de los Pasos Perdidos del Palacio Legislativo y se decretó duelo nacional (ver recuadro).

“Tengo sentimientos encontrados, por un lado la pérdida física de un ser humano y por el otro la enorme felicidad de haber conocido un ser único, tan generoso, tan bueno, tan optimista, tan talentoso”, sostuvo Perciavalle.

“Mientras yo viva llevaré el recuerdo vivo de su personalidad y su manera de ser. Anécdotas tengo millones, pero no puedo hilvanar alguna con seguridad. Mi vida con China ha sido una sucesión de felicidad”, sostuvo el intérprete, quien agregó que gracias a ella vive ahora en Laguna del Sauce, porque la actriz le recomendó la que entonces era la casa de su primo Alfredo Behrens. “Es el lugar más lindo del mundo y se lo debo al consejo de China”.

Perciavalle agregó que hablaba con la actriz a diario y que la vio por última vez el fin de semana anterior a la internación. Respecto a los últimos tiempos de la intérprete el actor dijo: “Se había fracturado la punta de la cadera. Estaba mirando televisión, el ballet inglés, y estuvimos conversando un rato. No hablaba mucho, pero se mostró muy cariñosa. Estaba graciosa, divertida, cantábamos canciones y además estaba rodeada por el cariño de sus sobrinos y su familia y mucha gente que la quería y no la dejó nunca sola”.

El actor conoció a la actriz a la vuelta de Zorrilla a Uruguay, luego de que ella estudiara en Londres (en su infancia también vivió en París), cuando formaba parte de la Comedia Nacional, elenco al que ingresó en 1948. Allí permaneció diez años y brilló como una de sus primeras figuras, siendo dirigida, entre otros, por Margarita Xirgu. Anteriormente Zorrilla había iniciado su carrera en el teatro independiente con el grupo Ars Pulcra, de la Asociación de Estudiantes y Profesionales Católicos.

“La primera vez que fui al teatro en mi vida fui a ver Don Gil de las calzas verdes y la protagonista era China y a partir de ese momento me hice íntimo de ella, siendo yo un chiquilín y ella una señorita ya”, agregó el humorista y productor. Posteriormente ambos hicieron giras con el Teatro de la Ciudad de Montevideo, que Zorrilla fundó en 1961 con Taco Larreta y Enrique Guarnero. Posteriormente se estableció cuatro años en Nueva York.

Éxito en Buenos Aires

A la popularidad en Uruguay le sucedió el éxito en Argentina, a donde viajó en 1971 e hizo teatro y cine (Un guapo del 900 y La maffia, donde compartió cartel con Alfredo Alcón). Con la llegada de la dictadura a Uruguay, la actriz fue proscripta.

“A ella le tocó vivir la ‘paradoja’ de ver cómo su padre fue sepultado con honores de ministro de Estado en mayo de 1975 y que, dos meses después, los mismos militares que gobernaban la persiguieran”, afirmó el periodista Diego Fischer en una entrevista de EFE publicada en 2012 con motivo del libro biográfico de la actriz, A mí me aplauden. Las historias que China no contó.

China “era considerada peligrosa por los regímenes militares de Argentina y Uruguay por ser inteligente, carismática y con una llegada impresionante tanto en los sectores más populares como los más elevados de las sociedades de ambos países”, sostuvo el autor.

El periodista César Di Candia, quien estuvo en la redacción de El Observador, recordó que la película Esperando la carroza fue emitida en Uruguay durante la dictadura cortando las partes en las que Zorrilla intervenía. “La película no se entendía bien porque China era parte fundamental. Una de las cosas que (a ella) no le gustó de la dictadura uruguaya es que en Argentina tenía una obra en la que su papel decía ‘Estás más loco que el Borda’, que es un sanatario psiquiátrico en Buenos Aires, pero acá se entendió que se refería a Bordaberry y la vetaron”, recordó el veterano periodista.

“Al día siguiente que se hizo presidente a Sanguinetti, ella vino y actuó en la obra Emily y fue un acontecimiento porque la platea se paró y aplaudió largamente. Eso la emocionó mucho y la desacomodó porque no esperaba tanta adhesión”, sostuvo Di Candia, quien entrevistó a Zorrilla a principios de los años de 1990. Aquella ocasión fue muy especial, sostuvo el comunicador. “Le hice una entrevista para Búsqueda, en el patio de su vieja casa, hoy convertida en museo. La casa estaba bastante descuidada, casi abandonada. Ella empezó a hablar de su niñez y de pronto se puso a llorar y me desarmó, porque no sabía que hacer con esa señora llorando en su casa vieja. Tuvimos que esperar un ratito y en ese momento empezó a llover”, tras lo cual continuaron la entrevista en la casa del periodista.

“Me pareció una mujer arrolladora, con un temperamento fuerte, con muchísimos recuerdos personales y con una adhesión al teatro que era parte de su vida. (…) Se va a extrañar su alegría, era una mujer muy dada, vinculada a la prensa. Era muy uruguayita, si tuvo esa actuación pública fuera de todas las rigideces que tiene los actores en Argentina es porque era uruguaya”, sostuvo Di Candia.

La actriz, que es querida por igual a ambos lados del Río de la Plata de acuerdo al periodista, realizó más de cincuenta películas en el país vecino y decenas de obras de teatro en sus setenta años de trayectoria, hasta su retiro de los escenarios en 2011. Zorrilla obtuvo además más de una docena de premios y reconocimientos, entre ellos tres Martín Fierro y un Florencio.

Sin cuentas pendientes

El director y productor de teatro Mario Morgan, amigo de la actriz, fue otro de los que recordó la alegría siempre a flor de piel de Zorrilla. “Teníamos una gran amistad, jugábamos mucho a la canasta. La última vez que la vi fui con ‘Solita’ Silveyra a la casa y China nos cantaba en francés para recibirnos, fue a fines del año pasado”, comentó.

“Lo que más voy a extrañar son sus anécdotas. Ella era una especialista en contar cuentos y hacía que a uno no le importara si eran reales o no, eran un placer de escuchar”, agregó.
Morgan, quien dirigió musicales en los que Zorrilla participó como autora de las canciones, destacó como actuaciones memorables las de su amiga en Fin de semana, de Noel Coward, y Madre coraje y sus hijos, de Bertolt Brecht.

“Era una gran comediante, Tenía un estilo muy especial, de dejar caer la frase, de las actrices que tienen un estilo propio, totalmente reconocible y irrepetible”, sostuvo.

Pero además de sus excelentes dotes actorales, los entrevistados no dejaron de destacar su calidez humana. “Yo le decía que tenía una corte de milagros, porque le pedían ayuda y ella siempre ayudaba”, destacó Morgan. La frase recuerda a una anécdota contada por Perciavalle el año pasado, en la que Zorrilla le prestó US$ 37.000 a un taxista al que no conocía, que le contó que le estaban por rematar la casa si no entregaba esa suma de dinero. Finalmente con el tiempo el taxista le devolvió el dinero, para la emoción de la actriz.

Otro amigo de Zorrilla, el productor Sergio Dotta, recordó que cuando la intérprete cumplió 80 años la invitó a hacer la obra Había una vez a Montevideo y que tras una una exitosa primera semana en teatro El Galpón, la actriz pidió que se bajaran los precios de las localidades porque quería que la obra fuera realmente popular y llegara a todos.

“Era una de las personas más solidarias y buenas” (...) “Se murió la mejor actriz que dio este país”, agregó Dotta.

El Director Nacional de Cultura, Hugo Achugar, también habló ayer sobre la intérprete en entrevista con Jaime Clara en el estudio de El Observador TV. “Era una mujer con un humor, con un don de gente, era una grande”, sostuvo y agregó que siempre fue una persona muy democrática, de discurso y actitud abierta en materia política. “Cuando se empezó a descubrir lo de los desaparecidos, enseguida rechazó y condenó a la dictadura. En ese momento ella estaba en Argentina”.

“Por suerte el gobierno uruguayo la reconoció en vida”, expresó Achugar, haciendo referencia a la entrega que se le hizo por parte del Ministerio de Educación y Cultura de la medalla Delmira Agustini como reconocimiento de su aporte a la cultura

Una anécdota que según el funcionario pinta de cuerpo entero a la actriz fue cuando en un viaje conoció a Danny Kaye, un actor estadounidense muy popular en la década de 1950. “La historia, que no se sabe si es cierta, cuenta que China se enamoró de Danny Kaye y se fue a Estados Unidos atrás de él a vivir a Nueva York. Finalmente, no quedó en nada pero fue esa pasión y ese impulso que la llevó a hacerlo. Esa es China”, expresó.

Este vínculo con Kaye fue descrito por Fischer en su libro, que también habla del “amor imposible” con el uruguayo Juan “Poro” Capurro Fonseca. Sobre él habló Zorrilla en 2005 con Luis Majul en el programa Hemisferio derecho: “Yo estaba de novia con un hombre muy encantador, y me iba a casar con él, y de golpe me di cuenta de que si me casaba con él iba a dejar de hacer teatro. Por cómo era él, y cómo era su familia, un poco a la antigua, cuando yo hacía un espectáculo a ellos no les gustaba, y rompí. Fue una decisión sensata. Yo no veía mi futuro sacándome el oxígeno de la vida y rompí, y después me enamoré. Y esa vez yo hubiera dejado el teatro, y un brazo y una pierna sobre la mesa con tal de casarme con él. Pero murió. De esto han pasado cuarenta años. Me enamoré muchas veces más, pero como con él no. Yo no soy fisiquera, pero él era el hombre más lindo del mundo. Era cómico de lindo”

Al ser consultada por la muerte en esa entrevista, la actriz afirmó que solamente le pediría a Dios “hacer una obra cómica y ver a la gente reírse”. (...)”. Pero no le puedo pedir que cambie nada. Me hubiera gustado casarme, con aquella persona que murió; me hubiera gustado tener hijos. Pero es tanto lo que he hecho de lo que quería hacer, que de las cosas que quedaron por el camino no puedo decir ‘¡Me faltó tal cosa!'. No se habla de eso’”.
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