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El encanto de Punta de Este por el Sol es justificado. En el balneario, el astro rey se encarga todo el año de seducir a sus visitantes desde los primeros y tempraneros rayos que asoman por el este hasta su aplaudida despedida por el oeste durante el atardecer.

Incluso el artista plástico uruguayo Carlos Páez Vilaró le dedicó una oda entera a él, en su texto Ceremonia al Sol, que se puede escuchar recitado por el propio pintor todos los días en una grabación transmitida durante el ocaso en Casapueblo, su hogar y museo también conocido como la Casa del Sol.

“Gracias, Sol… Por regalarnos esta ceremonia amarilla. Gracias por dejar mis paredes blancas impregnadas de tu fosforescencia”, recita Páez Vilaró en una de sus líneas de agradecimiento al objeto de inspiración de muchas de sus obras.

Desde hace unos años, esa ceremonia amarilla de la que habla el artista ya tiene su banda sonora: la música electrónica. La fascinación esteña por la estrella luminosa se ha transformado en la excusa necesaria para que durante el verano la puesta del Sol se convierta una fiesta bailable, como una antesala vespertina al fervor de la noche en el balneario.

Los sunsets (‘atardeceres’, en inglés) son la instancia infaltable en todos los paradores de esta temporada, desde la playa Mansa hasta José Ignacio, ida y vuelta. Con la presencia de DJ nacionales e internacionales, es difícil poder escapar de la playa al atardecer sin escuchar el remix de alguna canción conocida o ver a algún que otro playero de lentes oscuros (o de colores, como indica la moda) disfrutando de la música con un trago en la mano.

Dentro del ambiente de la electrónica, la nomenclatura es significativa no solo para distinguir las decenas de subgéneros que presenta esta música, sino también para definir qué está de moda y qué no. Hoy, el lugar que antes ocupaban los llamados after beach como instancia de diversión antes de la noche se ha adelantado unos horas y ha dejado lugar a los sunsets. Su consigna es que ya no hay que esperar a que el Sol se oculte para que comience la fiesta.

Dualidad fiestera

El viernes, con la presencia de unas nubes que inicialmente amagaban con aguar la velada, se celebró el primer sunset de 2015 en Ovo Beach, el nuevo parador instalado en la parada 4 de la Mansa, frente al hotel Conrad. Con la presencia del dúo de DJ Deep Dish, conformado por Ali “Dubfire” Shirazinia y Sharam Tayebi, el establecimiento de Enjoy Conrad frente a la isla Gorriti se colmó de veraneantes uruguayos y extranjeros dispuestos a moverse al ritmo de la música de los iraníes nacionalizados estadounidenses.

Con un estilo basado en el house, Shirazinia y Tayebi hicieron que el público, que contó con la presencia del jugador uruguayo Diego Lugano, enfrentara al frío con movimientos controlados que animaron poco a poco el atardecer nublado de la Mansa.

Mientras que los acreedores de entradas e invitaciones disfrutaban de la música y la barra libre arriba, debajo del parador y sobre la playa se llenó de curiosos que, ayudados por el brillo de unas luces robóticas apuntadas a la arena, pudieron construir un sunset más sencillo aunque igual de animado.

Para la ocasión, el código de vestimenta fue completamente libre, pero la sombra del Conrad motivó a varias invitadas a lucir vestidos largos, plataformas y hasta tacos, pese a la incomodidad de la arena. En los hombres, la moda de verano parece determinar que el short no puede superar el largo de las rodillas y las camisas o remeras deben contar con algún patrón. Lentes de sol sobre la cabeza y la mezcla del humo de cigarros de verdad con cigarrillos electrónicos conformaron el resto del panorama.

En el sunset de Ovo Beach, en ningún momento la charla superó al baile ni viceversa. De acuerdo a la DJ uruguaya Cam Gadola (Camila Gadola), que este año se presentará en este tipo de eventos organizados por la marca de vodka Ciroc a lo largo y ancho de de Punta del Este, la dualidad es lo que caracteriza a esta movida. La fiesta nunca llega a estar muy arriba ni muy abajo en el nivel de euforia del público.

Como DJ y música, Gadola se ha presentado en fiestas privadas, boliches y fogones en la playa, pero sostiene que, durante el verano, el atardecer logra una comunión única entre la música, el público y el paisaje. También agrega que la electrónica no es el único género capaz de volver a la puesta del Sol en un momento de jolgorio grupal. “A todo el mundo le gusta el atardecer. Es la magia dorada o los colores rosados que inspiran a quedarse mirando. Siempre es una energía cálida en verano. A todo el mundo le gusta el atardecer, no importa la música”.

Por su parte, el DJ fernandino Matías Carreño, residente en el club Ovo del hotel Conrad, afirma que el crecimiento de los sunsets a lo largo de la costa de Punta del Este se debe a la presencia de turistas extranjeros. También lo atribuye a la popularidad ascendente que ha cobrado la música electrónica en Uruguay, esa que hace que miles de persones se trasladen a ver al DJ francés David Guetta por tercera vez consecutiva.

“El publico uruguayo, argentino y brasileño se ha modernizado y adaptado a ciertas costumbres que vienen de afuera y las tomamos como nuestras. Tiene que ver con la cultura musical. La cultura electrónica ha ido creciendo año a año. Si bien es algo que viene de afuera, el uruguayo se está acostumbrando a ello. Con otro ritmo que los europeos, pero lo está haciendo”, dice Carreño.

Dj Koolt (Eduardo Cardozo), quien el 9 de enero se presentará en la fiesta Chill Beats en José Ignacio, adhiere a que la moda de los sunsets responde a la popularidad de la electrónica en el país. “Está en su auge mayor. Lo que pasó en Montevideo todo el año ahora se replica en Punta del Este. Es una tendencia mundial”.

Para Koolt, en el país siempre hubo una “cultura electrónica” latente y los paradores solo han decidido sumarse a esta tendencia. “Si las personas tiene que elegir entre un parador que hace un sunset y uno que no lo hace, van a ir al primero”, explica.

Un sunset puede arrancar a la hora 18 y seguir hasta las 23, según el establecimiento y el ambiente. No hay manual escrito para llevar a cabo este tipo de fiestas y cada DJ se encarga de brindarle su propia impronta al asunto. La clave está en ser capaz de interpretar lo que la gente quiere.

“Depende del publico, la hora que sea y el lugar. Si es en Bikini, seguro van a querer bailar y ahí sí tenés que poner house o deep house. En otros lugares, si están para tomar unos tragos y nada mas, ponés música más chill. Va variando según el publico”, explica Gadola, cuyas presentaciones suelen abarcar géneros como el electrofunk hasta el new disco o el rock.

La única regla no escrita para los sunsets es que, a medida que el Sol se va escondiendo, el festejo debe aparecer. Los tempos y el ritmo de la música suele incitar a la gente a bailar más y, una vez que cae la noche, comienza la fiesta.

De Punta del Este a Ibiza

Según Gadola y Carreño, los primeros sunsets de Uruguay fueron importados directamente desde la cuna de la fiesta y la música electrónica: Ibiza. En particular, fue a través de la marca de fiestas Creamfields que los primeros sunsets electrónicos empezaron a tomar popularidad y se fueron trasladando desde La Barra hasta los paradores más familiares ubicados en la playa Mansa.

Carreño sostiene que la instancia también se presenta como alternativa para el público mayor que no está proclive a salir hasta altas horas de la noche. Cree que la idea del club nocturno puede “chocar” con los adultos que prefieren disfrutar de la música cuando todavía hay luz solar. “El sunset es más armónico. La música es más tranquila y se viene tocando desde abajo con la caída del Sol, que siempre se usa como algo icónico en la ambientación”, dice.

El DJ de Ovo compara la moda de los sunsets con los del afteroffice, una tradición muy popular en Europa y Estados Unidos en la que los empleados salen a tomar y comer enseguida después de abandonar la oficina. Cree que la universalidad de la electrónica como género musical ha ayudado a que los establecimientos en la playa de Punta del Este se adhieran a esta corriente cada vez más. “La música tiene eso de armonía. Toma ese lugar en la playa y te transporta a Ibiza o a otro lugar cualquiera. Yo creo que la electrónica no tiene idiomas. Puede llevarte adonde sea”.

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