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“Bienvenidos a una boda… real” dice en grandes letras blancas sobre fondo negro el eslogan de la película Mi primera boda, antes de que se vea a Natalia Oreiro vestida de novia persiguiendo a Daniel Hendler con una motosierra en las manos. Oreiro y Hendler son los actores uruguayos de esta comedia argentina, que además cuenta con la actuación del español Imanol Arias, Soledad Silveyra y un largo reparto que incluye desde los luthiers Daniel Ravinovich y Marcos Mundstock, hasta el ex periodista de CQC, Clemente Cancela.

La estética de la película sorprende porque tiene el formato de una típica comedia de Hollywood o incluso una comedia inglesa al estilo de Cuatro bodas y un funeral (de hecho, la acción se desarrolla en una enorme casa de campo con pasto cortado milimétricamente y estanque con cisnes blancos).

Las dudas existenciales que surgen en el momento de dar el consabido “sí” ante la persona elegida, los personajes coquetean con el arrepentimiento, las situaciones disparatadas, los equívocos afloran en la trama y los anillos lucen cada vez más lejanos de los dedos del dúo compatriota.

Robert Altman ya había reflexionado sobre la naturaleza coral de un casamiento, explotando la potencialidad de la comedia negra. Un poco por ese sendero va Mi primera boda, con una Natalia Oreiro de armas tomar y un Hendler de pelo lamido, tono vergonzoso y depre; un estilo que viene cultivando desde por los menos tres o cuatro películas.

Las cooperaciones internacionales con España hacen que de pronto en el guión aparezca un participante ibérico; en este caso, un canoso y seductor Imanol Arias (pero bien podría haber sido José Sacristán, o algún otro), que intentará escupirle el asado al torpe y dubitativo Hendler.

El director Ariel Winograd desarrolló la idea del guión, que terminó escribiendo Patricio Vega.

Mi primera boda es una buena oportunidad para reírse de historias y situaciones que nos han tocado vivir como protagonistas o como invitados. También es una reflexión sobre los elementos que componen esa cosa tan difícil de asir llamada “felicidad”.
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