La virulencia de los atentados islamistas del pasado viernes 26 de junio volvió a sorprender a la comunidad internacional que inmediatamente se puso en guardia, elevando los niveles de alarma en Francia y otros países europeos que se sienten blanco de la ira de los fanáticos del Islam. Muchos, azorados por las imágenes de la masacre en una playa de Túnez, se preguntan si el ataque a la mezquita chiita en Kuwait está de alguna forma conectado con la decapitación de un empresario en Francia.
Siembra vientos y recogerás tempestades
Occidente sigue sin entender qué tipo de desafío enfrenta con el yihadismo