Siete voces de mujeres por siete miradas femeninas
Viejas bravas perfila a pioneras que abrieron camino a las generaciones futuras
Antes de las marchas multitudinarias, de la militancia, de los espacios conquistados, de los derechos merecidos y ganados, hubo mujeres que crearon un camino, rompieron techos de cristal, generaron oportunidades antes inexistentes, desterraron la palabra imposible de su vocabulario. Muchas de ellas anónimas, otras poco recordadas, la mayoría sin un texto minucioso y extenso que contara su valor en la historia política, social, tecnológica y cultural del siglo XX en Uruguay.
A este largo recorrido, que ahora se llama Viejas bravas. 7 memorias, se sumaron Diana Cariboni, periodista especializada en información internacional y redactora jefa de la agencia de noticias Sputnik; Paula Scorza, editora digital de El Observador; Valeria Tanco, periodista y autora del libro Miss Terapias; Carolina Bello, colaboradora en varios medios nacionales e internacionales, autora de la novela Urquiza; y Alejandra Casablanca, actual directora de informativos de las radios públicas y responsable de varias coberturas en zonas de conflictos, como Irak, Haití y el Líbano.
Viejas bravas. 7 memorias anticipa su contenido desde la imagen de portada. La fotografía de J. S. Johnston –tomada sobre el final del siglo XIX– muestra a una mujer tirándose al agua. Hay, en la foto, una cuota de desafío, cierta frase subyacente de "a mí no me importa nada". Dos páginas después, el agradecimiento de las autoras:
"A ellas. A todas aquellas que, con una audacia de la que no fueron demasiado conscientes, abrieron los caminos por los que hoy transitamos".
Fue muy habitual que cada una de las autoras se encontrara con una misma respuesta del otro lado. Casablanca, de hecho, inicia su perfil sobre Cassina así: "¿A quién le puede interesar que escribas sobre mi vida?". Después de esa primera aproximación telefónica, la periodista y su entrevistada lograron reunirse. El relato de esos encuentros y de esa vida son el último capítulo del libro.
La buena noticia es que, más allá de las dudas de las retratadas sobre su relevancia, todas abrieron las puertas de sus casas, dedicaron días durante meses a responder preguntas de mujeres que, del otro lado, quería entender a estos motores de vida, como las define Alexandra Morgan en el prólogo. "Estas bravas son mujeres que desde niñas –y no hay excepción– enfrentaron la vida en primera persona. No esperaron a que la lotería natural –tan bien explicada por el filósofo norteamericano John Rawls– les ofreciera su chance sino que fueron protagonistas de su destino y luego del de otros (...). Además de valientes fueron creativas, innovadoras, inquietas, intrépidas y supieron ser felices con lo que lograron. Encuentro en ellas un recato atractivo. Conocen sus capacidades pero no alardean de las mismas. A varias de ellas les debemos un reconocimiento especial como país", escribió Morgan. Viejas bravas es, al fin y al cabo, ese reconocimiento aunque estas siete mujeres sientan que no es necesario, aunque sigan creyendo que no tienen nada para contar sobre sus vidas.
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Editorial: Palabra Santa
Páginas: 189
Precio: $ 400