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Las cotizaciones locales para la soja de la próxima campaña siguieron deprimidas en niveles entre US$ 370 y US$ 375 por tonelada. Obviamente son precios que no conforman a los productores y que obligarían a altísimos niveles de rendimiento.

Los contratos de la Bolsa de Chicago han retrocedido moderadamente esta semana. Las primas –la diferencia entre el valor local y el futuro de referencia en el mercado estadounidense– no se han movido con los productores esperando, al menos, una mejora.

En tanto, ya casi no hay comercialización por soja disponible. En el mercado estadounidense se llega a setiembre con algunos excesos de agua, pero sin riesgos sobre la productividad promedio de los cultivos.

Al menos, hasta ahora eso no ha ocurrido. Si bien hay bajas temperaturas previstas en algunas zonas productoras de la oleaginosa, tampoco se ven riesgos por heladas tempranas.

Si se confirma una producción sobre 103-105 millones de toneladas está claro que podría haber una presión adicional a la baja cuando entre la cosecha. Tiene que jugar la demanda y que se den problemas para la implantación o el desarrollo de los cultivos en América del Sur.

En trigo

Por otra parte, el trigo en el mercado internacional subió en los últimos dos días por las tensiones en la frontera entre Rusia y Ucrania, así como por los problemas de calidad que se verifican en países de Europa y en Estados Unidos.

En Uruguay no se ha formado todavía un mercado con referencias abiertas para el trigo nuevo. La expectativa es de cautela por parte de los productores debido a las proyecciones de lluvias durante la primavera e inicios del verano.

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