Nadie nace con estilo sino que es algo que se construye. La máxima es de la diseñadora de moda argentina Cora Groppo, integrante de una de las primeras camadas de diseñadores salidos de la Universidad de Buenos Aires. En 2003 abrió junto a su socio y marido Ramiro López Serrot su primera tienda en el barrio porteño de Palermo. Tres años después, otro local Cora Groppo brotó en Recoleta. Con los años, la grifa cruzó fronteras y empezó a venderse en países tan alejados como Líbano y Egipto, o más familiares como México o Chile.
Sin caer en lo evidente
La diseñadora argentina estuvo en Montevideo y habló de cómo logró lanzar su marca al mercado internacional, qué implica diseñar para mujeres de todo el mundo y qué hace especiales a sus prendas