Talibán de Pakistán da el mayor golpe en años: 132 niños muertos
El grupo atacó una escuela de hijos de oficiales para vengarse de los militares que los acosan
Nos han golpeado en el corazón de la nación, pero déjenme reiterar que no podrán de modo alguno disminuir la voluntad de esta gran nación”, se expresaba ayer por Twitter el director general de la oficina de relaciones públicas del Ejército (ISPR), Asim Bajwal, tras el atentado suicida de talibanes en una escuela de Pakistán.
El incidente fue a mediodía y estremeció al país y al mundo. Seis miembros del Movimiento de los Talibanes de Pakistán (TTP) disfrazados de militares entraron a una escuela adonde asisten unos 500 hijos de oficiales. Fueron recorriendo una a una las clases, disparando a su paso. A los más grandes les dieron armas y los obligaron a balear a los más chicos, contaron testigos. “Se le ordenó disparar a los estudiantes más mayores, pero no a los niños”, aclaró a la prensa uno de los voceros del grupo, Mohamed Umar Jorasani.
“Estábamos en clase y escuchamos disparos desde atrás. El sonido cada vez se acercaba más y de repente ”, contó uno de los sobrevivientes, Kashan, a The Express Tribune, periódico local.
Murieron 141 personas, 132 niños. También fallecieron nueve adultos que trabajaban en el centro educativo y los seis atacantes, confirmó el ejército, que pudo entrar al lugar para rescatar a la gente pero que debió trabajar con cuidado porque los agresores habían colocado explosivos adentro, confirmó el vocero más tarde en conferencia de prensa.
“En el colegio había 1.099 personas anotadas, entre estudiantes y personal. Unos 960 fueron rescatados en la operación del ejército”, agregó. Precisó que tres terroristas fueron lanzados por las ventanas y a otros tres los mataron adentro del edificio.
Golpe deliberado
El movimiento talibán no solo reivindicó el ataque, sino que lo justificó al asegurar que era una venganza ante las operaciones del ejército de Pakistán contra los insurgentes en las zonas tribales de Waziristán del Norte y Khyber, donde opera el TTP. El golpe a una institución adonde acuden hijos de militares –junto con tantos otros hijos de civiles– fue el modo que encontraron de golpear a esa estructura. “Para el ejército nuestras familias son objetivos. Queremos que sientan nuestro dolor”, confirmó a la AFP uno de los radicales. De acuerdo con cifras oficiales, en la campaña que realiza desde junio el ejército de Pakistán en Waziristán y Kyhber han muerto unas 1.000 personas.
Uno de los comandantes del TTP usó ante The Daily Beast, de EEUU, el mismo argumento de atacar a los que los hacen sufrir. “Los padres de estos chicos son soldados y están detrás de las muertes de nuestros niños y de los ataques indiscriminados con bombas. Este ataque es la venganza perfecta para herirlos en su propio territorio”, declaró Jihad Yar Wazir por teléfono. El cronista le argumentó que los niños en cuestión eran inocentes y el comandante retrucó. “¿Y qué pasa con nuestros niños? Estos son los hijos de un ejército respaldado por EEUU y deberían evitar que sus padres bombardeen a nuestras familias. ¿Aquellos niños son inocentes porque llevan chaqueta y corbata y usan camisas occidentales? Los nuestros, que usan vestimentas islámicas, no llegan a la prensa en occidente”, recriminó.
Estrategia de larga data
Claro que el golpe fue efectivo. “La escuela se ubica en una zona muy sensible, rodeada de puestos de control military”, explicó a la prensa Aqeel Yousafzai, periodista y experto en terrorismo que vive en Peshawar, la ciudad del ataque.
Talat Masood, general retirado y especialista en seguridad, precisó ante las agencias internacionales de prensa que esta operación tenía un doble objetivo, táctico y militar. “Apuntan hacia blancos débiles esperando que esto tenga un fuerte impacto, especialmente a nivel psicológico, en la población. Los talibanes esperan que atacando a niños, van a hacer bajar el apoyo a las operaciones militares contra ellos”, explicó.
El de ayer fue un ataque casi sin precedentes por la cantidad de víctima. El anterior registro más cercano era de noviembre, con 57 fallecidos y 112 heridos en un puesto fronterizo de Pakistán con India. Pero en modo alguno se puede pensar que el TTP está inactivo: según un reciente informe de un centro de estudios local, en 2013 hubo en el país más de 1.700 ataques -un 61 % de ellos perpetrado por el TTP y sus aliados- en los que murieron cerca de 2.500 personas, un 19 % más que en 2012.
Lo del ataque a una escuela tampoco es novedad. El TTP es el mismo grupo que persiguió a Malala Yousafzai y le dio un balazo en 2012. La recién galardonada con el Premio Nobel de la Paz dijo ayer desde Londres que tenía el “corazón roto” por el ataque.
De acuerdo con información del español El País, tras el atentado contra Malala hubo atentados similares en decenas de colegios en varias zonas del país. En marzo de 2013 un informe publicado por el ejército paquistaní aseguraba que los talibanes habían decapitado a 13 niñas, destruido 170 escuelas y colocado bombas en otras cinco.
Ante estas amenazas, varios padres se han sumado a los de esos 9,2 millones de niños paquistaníes de entre 5 y 12 años que, de acuerdo con Unicef, están sin escolarizar. “Es el objetivo de los violentos. Crear el terror. Lograr que, ante el peligro, los padres opten por dejar a los niños en casa. Los extremistas lo plantean en términos de la lucha contra el Estado, pero eligen los objetivos más fáciles y desprotegidos. Sin formación, la gente resulta más fácil de manipular”, comentaba hace unos meses en un reportaje Ángeles Espinosa, corresponsal de El País en Dubai.