Cuando el viernes llega la hora del taller, Anabella Consonni reparte gemelos para las camisas, pañuelos para ponerse a tono, y el salón se inunda de tango. Hace dos años, cuando comenzó con las sesiones, había optado por el tango instrumental. Pero luego notó que algunos pacientes podían recordar la letra. Entonces cambió el repertorio y dio la oportunidad a sus alumnos de entrenar la memoria con aquellas canciones que conocieron en su juventud. Eso es, en parte, lo que busca la tangoterapia.
Tangoterapia para el alzheimer
Esta enfermedad degenerativa todavía no tiene cura, pero el baile y el ejercicio físico en general ayudan a mejorar la calidad de vida de quienes la sufren. En Uruguay y el mundo se enseña tango para aliviarla