Teatro con guiños a la realidad
El reestreno de Nuevas directivas en tiempos de paz en El Galpón coincide con el surgimiento de debates acerca de la inmigración y los derechos humanos dada la llegada al país de familias sirias refugiadas
El teatro El Galpón reestrena la obra Nuevas directivas en tiempos de paz, dirigida por Graciela Escuder y protagonizada por Pablo Pípolo y Walter Rey. La obra, creación del escritor brasileño Bosco Brasil, ya se había estrenado en 2013 con la presencia de su premiado autor.
Nuevas directivas en tiempos de paz narra el encuentro de Segismundo (Pípolo), un oficial de aduanas del puerto de Río de Janeiro, con Clautsewitz (Rey), un europeo que llega a dicho puerto el 18 de abril de 1945, el mismo día de la caída del nazismo en Alemania. No solo eso; el momento también coincide con la liberación de los presos políticos del dictador brasileño Getúlio Vargas. Debido al acento y vestimentas extrañas que lleva el extranjero, Segismundo sospecha de sus verdaderas intenciones y decide demorar los trámites.
Así es que comienza esta extraña relación: un burócrata absoluto que espera las nuevas directivas para las cambiantes realidades en las que se encuentra el mundo, con un forastero que escapa de la guerra portando nada más que sus recuerdos de los horrores que le tocó vivir.
Si bien los relatos de cada uno de los personajes llegan, por momentos, a lo macabro, los actores hacen un buen trabajo al trasladarlo a clave de humor. Es cierto que al principio cuesta asimilar las descripciones que brindan ambos, pero la inocencia y la picardía del personaje de Rey, y lo déspota y penoso del de Pípolo, hacen que la velada se haga más amena. Esa transición por la que pasa el público es la misma por la que pasaron los actores, según dijo Escuder en entrevista con El Observador.
“El principal desafío al preparar la obra fue convencer a los actores de que había que hacerla en broma. Nosotros empezamos a hablar de lo que habían sido nuestras vivencias en la dictadura y todo se puso muy solemne y emotivo, y eso fue un buen proceso. Pero, posteriormente, durante la escena en la que hay una descripción de tortura empecé a decir: ‘No, esto tiene que ser más liviano, como que no tiene importancia. Contalo como divirtiéndote’. Me decían: ‘¿No te parece que es demasiado?’. Y yo les respondía que no”, relató la directora. “Si lo hacés solemne, ya nadie escucha. Con humor al público le queda de otra manera”, opinó.
Coincidencias
El guión de Nuevas directivas en tiempos de paz llegó a las manos de Escuder en 2011, cuando se encontraba realizando la maestría en teatro de la facultad de Humanidades. “La catedrática Silvana García nos dio una serie de obras de teatro moderno. Algunas las encontré alejadas de nosotros. Pero esta, de Bosco Brasil, un escritor y director de teatro que ha ganado premios de todos lados, me interesó mucho”, recordó Escuder.
Si bien en 2013 la inmigración no era un tema que se encontrara en los titulares, Escuder explicó que la obra le atrajo por su temática, que trataba los derechos humanos de una forma con puntos en común con la realidad uruguaya: “También lo vimos desde el punto de vista de las migraciones de los países más pobres a los más ricos, como los mexicanos a Estados Unidos. El Uruguay es un país de inmigrantes, pero no nos veíamos a nosotros recibiendo gente”.
En 2014, antes del recibimiento de los expresos de Guantánamo y los refugiados de Siria, El Galpón igual había decidido reestrenar Nuevas directivas en tiempos de paz. “Creo que es mucho más importante la reflexión que puede provocar hoy esta obra que cuando la estrenamos. En aquel momento apuntábamos más a los derechos humanos. Hoy podemos ver que el arte puede hermanar a la gente”, dijo Escuder, refiriéndose a la integración de los niños sirios en escuelas uruguayas.
Además, el reestreno de la obra también coincide con el aniversario de los 70 años del final de la segunda guerra mundial.
Motivación personal
Respecto de su papel como directora, Escuder explicó que le interesa hacer obras que hagan pensar a la gente, con personajes elaborados que sean memorables y que aporten.
Y eso se hace evidente en Nuevas directivas en tiempos de paz. En la pequeña y acogedora Sala Cero de El Galpón es difícil no empatizar con cualquiera de los dos personajes, cuyas tragedias personales son amenizadas por el tono en que son contadas. Pero no por eso el espectador pierde de vista los horrores de sus vivencias.
Escuder dijo que Uruguay carece de obras de teatro que hablen sobre temas actuales, pero, según dijo, ella ya tiene varios proyectos en mente para subsanarlo.
Elogios
En 2013, al enterarse de que su obra quería adaptarse al español en Uruguay, Bosco Brasil –escritor, periodista y guionista de telenovelas y películas brasileñas– cedió inmediatamente los derechos de la traducción a Escuder y le comunicó que vendría a Uruguay para su estreno. Luego de verla en El Galpón, los elogios no tardaron en llegar.
“La puesta de Escuder me gustó mucho porque comprendió la relación, la tensión entre el reír y el llorar. Los actores son fantásticos y están en lo que espero de dos clowns en una situación trágica”, dijo Brasil a la revista Socio Espectacular en aquel entonces.
Al referirse sobre el tema, Escuder señaló que “ser elogiada por el autor de la obra es fantástico porque no siempre es fácil hacer una obra de un escritor vivo”.
Adaptaciones
Nuevas directivas en tiempos de paz fue llevada al cine en 2009 por una productora brasileña. Con el título Tiempos de paz, el filme fue protagonizado por Tony Ramos y Dan Stulbach en los papeles de Segismundo y Clausewitz, respectivamente.
Por otro lado, la obra también fue adaptada en Argentina. Sin embargo, según apuntó Escuder, en este caso la acción fue trasladada al puerto de Buenos Aires. La directora afirmó: “Iba muy bien, porque en la época de Perón costaba mucho entrar en Argentina. Acá les pasaba lo contrario. Bajaban del barco y seguían caminando por Sarandí. No les pedían papeles, no les pedían nada”.