Más allá del impacto en la venta y comunicación de la moda (e-commerce, nuevos modelos de negocio de retail, aplicaciones específicas, etcétera), la innovación y la investigación tecnológica tienen un potencial transformador para el diseño, la producción y la creación de la industria de la vestimenta. Un ejemplo es el desarrollo de fibras y tejidos inteligentes, aquellos que tienen la capacidad de “sentir”, reaccionar y hasta de adaptarse a los estímulos exteriores mecánicos, térmicos, químicos, magnéticos, eléctricos y otros.
Tecnología de alta costura
Las telas y fibras se han vuelto inteligentes, siendo capaces de interactuar con el ambiente y contaminar menos. A continuación, algo de lo que se cuece y cose en la intersección de vestimenta y tecnología