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Si bien la presión tributaria en Uruguay es mayor que en el promedio de los países del continente, se encuentra muy por debajo de lo que ingresa en la caja del Estado de Argentina y Brasil en relación al Producto Bruto Interno –los vecinos más próximos y principales competidores por la inversión extranjera a nivel de la región–, y de la referencia de los países desarrollados. Además, la que la presión tributaria en el país se mantuvo creciente desde la crisis de 2002, con interrupciones puntuales.

Un trabajo conjunto realizado por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), la Organización para la Cooperación y el Desarrollo (OCDE) y el Centro Interamericano de Administraciones Tributarias (CIAT), permite comparar los principales datos impositivos de los países de la región y del mundo desarrollado, tanto en sus valores actuales como en su evolución.

El estudio estadístico difundido ayer muestra que en 2012 los ingresos del Estado por concepto de recaudación de impuestos alcanzaron el equivalente a 26,3% del Producto Interno Bruto (PIB), el cuarto mayor del continente y muy por encima del promedio de la región, de 20,5%.

La tendencia de la presión tributaria en Uruguay acompañó el desempeño de la región durante los últimos años. El estudio muestra una tendencia al alza de la carga impositiva en América Latina y el Caribe, como consecuencia del buen desempeño de las economías de la región, el aumento de los precios de los productos de exportación y el fuerte crecimiento del consumo –la fuente de uno de los principales componentes de la estructura tributaria de la región–.

En el caso de la región, en el año 2000 la carga tributaria era de 16,5% del PIB, pasó a 18,4% en 2005 y dio un nuevo salto a 20,5% en 2012. El aumento fue prácticamente sostenido en el tiempo y contrasta con el período de estabilidad que tuvo desde 1990.

En el caso uruguayo, la estabilidad durante la década de 1990 y el fuerte crecimiento posterior a la crisis de 2002 es aún más marcado. En 1990, la recaudación tributaria representaba 19,6% del PIB anual, muy similar al 21,5% registrado en el año 2003. La varianza entre los datos anuales registrados en ese período fue mínima comparada con la que tuvo lugar en los años posteriores.

Entre 2004 y 2009, el aumento anual de la presión tributaria fue en promedio mayor a un punto porcentual, y si bien esa tendencia fue interrumpida posteriormente en años puntuales, la tendencia de largo plazo se mantuvo hasta 2011. En 2005, la carga impositiva alcanzó 23,8%, en 2009 llegó a 27,1% y se mantuvo en niveles similares, con una caída de un punto porcentual, a 26,3% en 2012.

La del último año relevado se trató de la mayor caída de la presión tributaria entre la totalidad de los países relevados de América Latina y el Caribe. Otro país que registró una importante caída en 2012 fue Chile, pasando de 21,2% a 20,8% del PIB.

Mayor peso

Es destacable que los dos países que encabezan el ranking de América Latina y el Caribe en materia de presión tributaria son los países limítrofes de Uruguay y por lo tanto, principales competidores del país por la inversión extranjera directa, para la cual la carga tributaria es uno de los tantos factores que inciden a la hora de decidir su radicación.

El ranking se encuentra encabezado por Argentina, con una presión tributaria de 37,3% del PIB, seguido por Brasil, que cuenta con una relación entre recaudación de impuestos y riqueza generada en 2012 de 36,3%. Ambos países muestran niveles de presión tributaria por encima de la referencia de los países desarrollados, que toma en cuenta la situación de las 34 economías que pertenecen a la OCDE y que, según datos 2011, poseen una carga impositiva de 34,1%.

Además de Argentina, Brasil y Uruguay, tres países de la región superan los niveles promedio de presión fiscal en América Latina y el Caribe. Se trata de Bolivia (28,1%), Costa Rica (21%) y Chile (20,8%). En tanto, Venezuela, Paraguay y Guatemala presentan los niveles más bajos de tributación con relación a su riqueza generada en el último año relevado. Su carga impositiva fue de 13,2%, 12,7% y 12,3%, respectivamente, durante 2012.

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