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Aplicar la estrategia “Por la positiva” le resultó bastante sencillo a Luis Lacalle Pou en el primer tirón electoral. Su opción de no criticar a otros políticos ni responder agresiones funcionó, es cierto, pero buena parte del éxito se debe a que desde que largó su candidatura hasta el día de las elecciones, en el Frente Amplio (FA) prácticamente lo ignoraron.

Solo hubo alusiones directas a él a raíz de su plan “Asentamiento cero”, cuando en febrero la senadora Lucía Topolansky lo trató de “ignorante” y sugirió: “Tiene que informarse un poco más si quiere ser presidente”. Lacalle Pou se defendió diciendo que no habían leído sus ideas y le ofreció un debate a Topolansky, que ella rechazó.

El escenario cambió radicalmente desde que se anunció que Lacalle Pou era el ganador de las internas. Muchos frenteamplistas –y especialmente Tabaré Vázquez– habían asumido internamente que su contrincante sería Jorge Larrañaga. Cuando los votos echaron por tierra esa hipótesis, los ojos se posaron sobre el joven diputado y empezaron a volar los palos de dirigentes y militantes del FA.

Vázquez eligió usar una metáfora para apuntar a la juventud de su nuevo adversario. “Para un desafío tan importante como un mundial, ¿España iría con una Sub 20 o con el equipo que tiene más experiencia? Ese riesgo no lo corre ningún país. Yo no digo que en los equipos no haya que incluir gente joven para renovar gradualmente...”, dijo ayer en una entrevista concedida durante su estadía en Salamanca.

En la misma línea se ubicó el candidato colorado, Pedro Bordaberry, que el día mismo de las elecciones internas manifestó que él era una combinación entre “renovación y experiencia”. La estrategia de Bordaberry es destacar que él tuvo un cargo de gobierno (fue ministro de Turismo en el gobierno de Jorge Batlle), y Lacalle Pou no.

Buena parte de los golpes que ha recibido Lacalle Pou en esta semana se canalizaron a través de las redes sociales. Muchos son previsibles y se centran en la presidencia de su padre. El hombre que el domingo conquistó a más de la mitad de su partido lleva la etiqueta de ser el hijo de Luis Alberto Lacalle Herrera, y más allá de las bondades que eso supone para muchos electores, otros se esmeran en recordarle a la gente el episodio del Hospital Filtro o la debacle del Banco Pan de Azúcar.

También lo acusan de presentarse como algo que no es. “¿Renovación de qué?”, se preguntó la revista digital Fósforo en un artículo publicado días antes de las internas. “No son las ideas, que repiten el mismo nacionalismo liberal y optimista tecnológico que viene caracterizando a los partidos tradicionales (...) Tampoco son las propuestas políticas, que se sustentan en versiones moderadas del libre comercio, el debilitamiento de los sindicatos y el achicamiento de la burocracia”, alega el autor. La nota fue compartida en Facebook más de 10.000 veces –es muchísimo– y sobre todo entre jóvenes del FA.

Hay quienes buscan pegarle a Lacalle Pou por su trayectoria. Hablan del episodio en el que se agarró a piñas en el Parlamento con el diputado Juan Domínguez (del MPP) en 2007 o lo acusan de no haber votado leyes de corte progresista, como el matrimonio igualitario, la regulación de la marihuana o la legalización del aborto. Pero justamente en este punto los golpes pueden volverse en contra de Vázquez, que siendo presidente vetó la ley sobre el aborto.

La campaña contra Lacalle Pou en las redes no se demoró. El lunes 2 se creó una página en Facebook que se llama “Charlas con Lacalle Pou - Una elección por la Positiva”. La página, que ya tiene 350 “me gusta”, condensa todos los golpes que está recibiendo el candidato. A su vez, empezó a circular una nota de El Observador, que recoge declaraciones de Lacalle Pou a la revista Galería en julio de 2013, en la que admite haber fumado marihuana y tomado cocaína. El martes 3 la nota figuraba entre las más leídas del diario, pese a que no estaba accesible en el portal.

Más allá de la intensidad y variedad de críticas, Lacalle Pou se siente blindado. Por un lado, no se expondrá mucho más con nuevas propuestas porque ya presentó su agenda de gobierno hace meses. Por el otro, la estrategia de ir por la positiva puede dejar a los atacantes en falso si efectivamente se mantiene firme. Esa postura estará más a prueba que nunca en este segundo tramo de campaña no solo para él, sino sobre todo para su entorno. Si cualquier otro dirigente nacionalista se zafa de “la positiva”, será contraproducente.

Lacalle Pou es consciente de que tiene otra cosa a su favor: Vázquez sabía cómo jugar contra Larrañaga, pero no sabe cómo pararse ante él. Las declaraciones del expresidente acerca de la selección sub 20 son una muestra de que ni él ni su entorno han entendido el ánimo de renovación que expresaron las urnas.

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Decisión 2014