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Más de 75.000 empleados de la administradora de salud sin fines de lucro Kaiser Permanente comenzaron una de las mayores huelgas de trabajadores de la salud en la historia reciente de Estados Unidos, luego de que no se resolviera una disputa sobre salarios y condiciones laborales.

La huelga arrancó en diferentes puntos del estado de Virginia y en el distrito de Columbia, y se espera que se extienda a la costa oeste, donde está la mayor parte de la fuerza laboral de la compañía, que administra 39 hospitales y cuenta con una plantilla laboral de 87.000 médicos y auxiliares.

La Coalición de Sindicatos de Kaiser Permanente, que representa a los sindicatos locales, había prometido el mes pasado que sería “la mayor huelga de trabajadores de la salud en la historia de Estados Unidos” y amenazó con hacer más huelgas en noviembre “si Kaiser continúa cometiendo prácticas laborales injustas”.

El sindicato reclama aumentos salariales en todos los niveles y la protección contra la tercerización y la subcontratación de mano de obra, entre otras exigencias. La compañía, por su parte, afirmó que espera operar sin problemas durante la huelga y se manifestó “decepcionada” por el hecho que los sindicatos convocaran “a empleados a participar en huelgas”.

Kaiser Permanente es una de las operadoras de sistemas de atención médica más grandes del país y presta servicios a casi 13 millones de personas. La empresa, con sede en Oakland, California, dijo que sus hospitales, incluidas las salas de emergencia, permanecerán abiertos, aunque admitió que deberán reprogramar citas y que los procedimientos no urgentes podrían retrasarse.

“No están escuchando a los trabajadores de atención médica de primera línea”, dijo Mikki Fletchall, una enfermera vocacional autorizada que trabaja en un consultorio médico de Kaiser en Camarillo, California. “Estamos en huelga por nuestros pacientes”, agregó con relación a la medida que abarca, además de médicos y enfermeras, a asistentes domiciliarios, técnicos y farmacéuticos, entre otros especialistas.

La huelga se produce en un año en el que hubo paros laborales en múltiples industrias, incluidas la automotriz, del transporte, del entretenimiento y la hotelera. Sólo la industria de la atención médica se vio afectada por varias medidas de fuerza este año, mientras su personal enfrenta bajos salarios y el agotamiento debido a las grandes cargas de trabajo, problema que se exacerbó durante la pandemia.

Los sindicatos que representan a los trabajadores de Kaiser pidieron en agosto último un salario mínimo de US$ 25 por hora, así como aumentos del 7% cada año en 2024 y 2025, y del 6,25% anual durante el bienio 2026/2027.

Los miembros del sindicato dicen que la falta de personal está aumentando las ganancias del sistema hospitalario, pero perjudicando a los pacientes, y que los ejecutivos actuaron de mala fe durante las negociaciones.

Kaiser propuso salarios mínimos por hora de entre US$ 21 y US$ 23 para el próximo año, dependiendo de la ubicación del centro de salud. A su vez, reportó US$ 2.100 millones en ingresos netos en el segundo trimestre de este año, sobre más de US$ 25.000 en concepto de ingresos operativos. No obstante, argumenta que está lidiando con costos en alza, desafíos derivados de la inflación y la escasez de mano de obra.

En tanto, la legislatura de California envió al gobernador demócrata Gavin Newsom un proyecto de ley que aumentaría el salario mínimo de los 455.000 trabajadores de la salud del estado a US$ 25 la hora durante la próxima década, iniciativa que el gobernador tiene hasta el 14 de octubre para decidir si firma o veta.

 

(Con información de agencias)

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