Trabajar más
Columna de opinión publicada en El Observador Agropecuario
Es una buena experiencia recorrer China durante 15 días como lo hicieron semanas atrás casi 40 productores, técnicos y empresarios uruguayos invitados por Barraca Erro y Tafirel. Sobre el itinerario y los contenidos ya hemos escrito de manera suficiente, desde China y al regreso. Por eso ahora queremos rescatar para los lectores algún hecho y conceptos que dan para la reflexión.
Es bueno aclarar que China y Uruguay no son comparables ni en la cultura, ni en la geografía, ni en la gastronomía ni en el régimen político ni en la economía. Pero el destino quiso que en la actualidad el gigante asiático sea el principal socio comercial de Uruguay, un logro que muchos países anhelan.
Vayamos al hecho. Más de 10 años tuvo que esperar el China Daily para titular la portada del 18 de junio pasado así: Key pact sealed with Australia, en alusión a la puesta en marcha del Tratado de Libre Comercio (TLC) entre ambos países.
Ese acuerdo entre China y Australia permitirá, además del libre comercio, incrementar las inversiones en los servicios, en la agricultura y la minería. Según China Daily, 85% de las exportaciones de Australia entrarán al gigante asiático sin impuestos.
El 95% de los bienes de Australia, incluida la carne, lácteos, vinos y productos del mar estarán libres de impuestos cuando se ponga en práctica el acuerdo. Al mismo tiempo, estarán libres de impuestos todas las exportaciones de China a Australia.
El ministro chino de Comercio, Gao Hucheng, dijo que los consumidores de su país tendrán acceso a productos de calidad en agricultura, energía, minerales y la industria, importados por Australia a bajos precios.
China, que busca crecer en los mercados, ya firmó 14 acuerdos comerciales con países o bloques regionales, incluyendo Suiza, Nueva Zelanda, Corea del Sur y la asociación de países del sudeste asiático.
Dentro de las innumerables ventajas que se conceden de forma mutua, cabe destacar que Australia concederá 5.000 visas de trabajo anuales a ciudadanos chinos que tengan entre 18 y 30 años de edad, al tiempo que incentivará la inversión de empresarios privados chinos en el país.
Según recordó China Daily, China es el principal socio comercial de Australia, con un intercambio anual superior a los US$ 100.000 millones. Y en 2014 se convirtió en el principal inversor extranjero en Australia, por delante de EEUU.
Hay mucho para reflexionar sobre este acuerdo comercial y preguntarnos qué está haciendo Uruguay con su inserción en el mundo, pero lo primero que surge con nitidez es qué importante es pensar que lo que se haga ahora repercutirá en el futuro.
Tal vez cuando el 26 de marzo de 1991 se firmó el Tratado de Asunción, que creó el Mercado Común del Sur (Mercosur), nadie pensó que 24 años después aquel futuro optimista de acceder a un mercado de 200 millones de consumidores se iba a transformar en un dolor de cabeza.
Conversando con un joven empresario chino, de 39 años de edad, que es proveedor de Uruguay y lo elogió por su confiabilidad y respeto a las reglas de juego, reveló a El Observador que una de las fortalezas de China que explica sus avances como potencia mundial es que "el gobierno define las metas y todos nos ponemos a trabajar para alcanzarlas". Y agregó: "Y sabemos que las lograremos antes si trabajamos más".
Uruguay necesita explicitar sus metas y comprometer a sus ciudadanos a unirse tras ellas. La apuesta debe ser ambiciosa, pero selectiva porque no podemos ser primeros en todo. Hay un punto de partida que es la educación y luego habrá que elegir los bienes y servicios en los que somos fuertes. Y venderle al que nos compre. Y trabajar más.