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La primera pieza de la trilogía se llamó Auslander, y estaba basada en la experiencia de un uruguayo en el exterior. La segunda tuvo por nombre Extranjeros, y estaba centrada en la vida de un extranjero en Montevideo. De alguna manera, este Cual retazo de mi cielo que Martín Inthamoussú presentará en la sala Zavala Muniz del Teatro Solís.

“Después del trabajo de mirar distintas situaciones que tienen que ver con la identidad en otros escenarios y con otras personas, en este espectáculo me quise centrar más en cómo es el uruguayo acá, cómo se para entre estos gigantes llamados Brasil y Argentina. Por ejemplo, en referencia a Brasil, creo que ellos tienen mucho más marcada su identidad en cuanto al cuerpo. Creo que además es un tipo de uruguayo que es parte de la generación bisagra, sin contacto con la generación del 30 y del 40, con mucha información que falta. Es un tipo de uruguayo que va armando su identidad de una forma más flexible”, explicó el artista.

Inthamoussú, que tuvo como una de las referencias más importantes los trabajos de Gerardo Caetano y Marc Augé, además del concepto de identidad líquida de Zygmunt Baumann, asegura que “la identidad uruguaya es líquida, se acerca y se aleja”. Desde esa perspectiva, el espectáculo está encarado a hacer foco sobre “varias uruguayeces”. Según explica, todo se remató con la llegada al equipo de producción de Edú “Pitufo” Lombardo, quien comenzó a buscar una música que marcara un movimiento que caracterizara a los uruguayos. “La entrada al cuerpo fue bastante difícil”, comenta Inthamoussú.

“Partir de esa base me sirvió como para pensar desde lo propio, desde el ‘¿cómo se mueve Martín?’. En base a todo ese material, comenzamos a armar coreografías que estuvieran pensadas en base a lo cotidiano.

Para el artista, la intención en paralelo al mensaje es “que la danza no sea algo virtuoso y lejano. Que a través de este espectáculo puedas ver tus propios movimientos. Yo lucho contra esa distancia; lucho contra el hecho de que a veces haya más distancia que emoción”.

Otro de los motores que motivan la producción de Inthamoussú, según aseguró, es tener un público activo, que reaccione a sus percepciones acerca de lo que ve, ya que para él “el mejor artista es el que hace las mejores preguntas”.

En medio de la despedida de este ciclo de espectáculos totalmente centrados en la identidad, Inthamoussú, que asegura se moverá hacia inspiraciones totalmente diferentes, continuará su año preparando el díptico sobre Nijinsky, que estará compueso de los espectáculos La siesta de un fauno (con María Noel Riccetto) y Consagración de la Primavera, con una de las principales bailarinas de Venezuela.

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