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Hoy quiero compartir con todos ustedes una decisión que he tomado después de más de 25 años de servicio público en la educación. He decidido renunciar a mi cargo como presidente del Consejo Directivo Central de la Administración Nacional de Educación Pública (ANEP) para seguir trabajando por la educación del país y, con ella como estandarte, por el futuro de una sociedad que debe afrontar impostergables transformaciones.

Como lo digo siempre, la educación ha sido en nuestro país el pilar fundamental de desarrollo y de progreso de su gente. La educación nos ha abrazado a todos con independencia de nuestra condición social, de nuestro origen o nacionalidad. La educación nos ha permitido construir este hermoso país donde tantas personas han destacado en las artes, deportes, ciencias, letras, tecnologías u otras áreas. La educación, en definitiva, ha sido generadora de nuestra identidad nacional, y en ese legado estuvo siempre la medida de mi actuación.

Desde marzo de 2020, inspirados en las mejores tradiciones nacionales y proyectando un accionar que permitiera concretar cambios fundamentales, iniciamos nuestra gestión al frente de la ANEP junto con un gran equipo que fue fortaleciéndose a través del tiempo. Se elaboró un Plan de Desarrollo Educativo y se comenzó a transitar por la ruta establecida con propósitos y objetivos claros. Hoy, al mirar en perspectiva, con orgullo puedo afirmar que se ha concretado una nueva política curricular basada en competencias para la vida a través de sólidos documentos elaborados por docentes uruguayos, con un nuevo plan de educación básica integrada desde la educación inicial hasta el noveno grado, con nuevos bachilleratos, con espacios de intercambio y formación para impactar en las prácticas de enseñanza de miles de docentes. Una política de acompañamiento personal y académico a estudiantes desde las escuelas comunes, las UTU y todos los liceos públicos. Una política de equidad con la generación de nuevas escuelas, liceos y escuelas técnicas de tiempo completo en todo el país, urbanas y rurales. Y como si eso fuera poco, se inició un proceso de cambio en la formación inicial universitaria de docentes, así como en su formación permanente y en la carrera profesional a partir de decenas de concursos, muchos de los cuales hacía más de una década que no se llevaban adelante, incluso con pagos diferenciales de acuerdo con la zona en la que se trabaja o a la formación que se ostente, una forma de premiar el esfuerzo y trayectoria de equipos de gestión.

Soy consciente de que queda camino por andar, de que es necesario seguir avanzando y que para ello es muy importante continuar con esta política, ya que los cambios en educación necesariamente deben trascender un período de gobierno. Para lograrlo, no solo depende de quienes estén en el gobierno de la educación, sino que también –y en gran medida– de quienes estén en el gobierno nacional.

Es mi propósito generar un Uruguay de oportunidades para todos, independientemente de su origen, y tengo claro de que en la educación está la llave para lograrlo. Ha llegado la hora de jugarse plenamente por ella y, en definitiva, jugarse por el futuro del país. 

Por ello he tomado esta decisión que, confieso, no ha sido para nada fácil. Ha sido una decisión meditada, pero sobre todo inspirada en mi firme compromiso con la educación y en la creencia de que ella es, al decir de José Pedro Varela, la locomotora del progreso.

En los próximos tiempos democráticos que vendrán, desde el lugar que ocupe, propiciaré el mayor debate público respecto de la educación, así como de las acciones que se desarrollarán a futuro. Trabajaré para que todos asumamos un compromiso de avanzar y de que no suframos retrocesos, como tristemente nos ha pasado con anterioridad. 

Así que hoy, ante ustedes y con esta decisión, ratifico mi compromiso con la educación del país para seguir trabajando por ella desde el ámbito natural del sistema democrático. Estoy convencido de que desde este nuevo rol podré contribuir de manera significativa al progreso y desarrollo de nuestra República. En esta posición será mi tarea lograr que los uruguayos encuentren en nuestra propuesta una razón para volver a confiar en nosotros, en una historia llena de grandes aciertos, y en un futuro repleto de ideas y propuestas a la altura de los desafíos de nuestra época. Tenemos la responsabilidad de ofrecer una alternativa sólida y con visión panorámica, que refleje los valores y principios del Partido Colorado, con el objetivo de trabajar por el bienestar de todos los uruguayos.

Viva el Uruguay de los uruguayos fraternos, nobles y trabajadores, que tienen el firme deseo de avanzar y prosperar en la vida.

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robert silva

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