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Es inevitable no sentir tristeza frente a la noticia de la muerte de Juan Carlos Calabró, ocurrida ayer en Buenos Aires.

El actor y capocómico argentino tenía 79 años, estaba internado en el hospital Británico por un exceso de calcio en la sangre relacionado con la medicación que estaba tomando, según explicaron sus familiares. Estaba internado desde hacía 15 días a raíz de su insuficiencia renal.

Para varias generaciones de uruguayos, de entre 30 y 50 años, Calabró y sus personajes representan un recuerdo de la infancia. Genera el mismo sentimiento de melancolía que el café con leche de las cinco de la tarde después de la escuela.

En la década de 1980, Calabró y su programa Calabromas se emitía en Uruguay por canal 4 y era un rutina imperdible de la semana. Pero para cuando Calabró llega a ser un ídolo de los niños ya tenía más de dos décadas de carrera a sus espaldas.

Su debut había sido a principios de 1960, con programas en televisión cómicos, pero también había explotado su veta dramática e irónica en teatro, con Extraña pareja, de Neil Simon (el mismo autor de Perdidos en Yonkers).

Allí es donde empieza a desarrollar el papel de galán porteño, que se las sabe todas y supuestamente gana siempre con las minas, aunque su sinceridad siempre está puesta en duda. Así es que nace Aníbal, el number one. A principios de la década de 1970, Calabró compartió televisión con Carlos Balá y el cómico Mario Sánchez.

A lo largo de su carrera tampoco fue ajeno al cine. Protagonizó una película entre documental y comedia, titulada La fiesta de todos, sobre el Mundial de Argentina 78, donde explotó su rol como El Contra, así como muchas protagonizadas junto a Juan Carlos Altavista, “Minguito”. También inventó a su desfachatada estrella musical, Johny Tolengo.

La llegada de 1990 con la irrupción de otro tipo de humor (comandado por un lado por Videomatch y su troupe y por otro con programas como Cha cha cha) hizo que Calabró fuera quedando marginado y perdiera rating. Luego de esto tuvo papeles secundarios en series de televisión argentinas donde interpretaba, irremediablemente, papeles como hombre viejo.

Durante la primera década del siglo XXI su apellido estuvo siempre más asociado a sus hijas vedettes que a él. La última aparición pública de Calabró había sido en agosto de este año cuando subió al escenario en el marco de la entrega de los premios Martín Fierro, acompañado de sus hijas Iliana y Marina. Se le concedió un premio especial a los 50 años de su carrera. En ese momento había dicho: “Gracias a todos. Señores, esto es parte de ustedes, 50 años en sus hogares. Hoy se hizo justicia”.

Para quienes lo vimos en televisión, queda el recuerdo de un gran cómico de raza y auténticamente porteño.
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