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Trabajaba como ingeniero en Sistemas, y un buen día su vida tomó otro rumbo. A fines del 88 se desempeñó en la sección de Sistemas en IBM, asistiendo al departamento comercial de la compañía. Al poco tiempo quedó un cargo vacante como ejecutivo de cuentas, y lo invitaron a unirse al mundo comercial. Desde ese momento, no hubo vuelta atrás. De ejecutivo de cuentas, pasó a ser gerente del área de distribución, después de la de productos, de la de computadores personales. El camino siguió como gerente comercial de un área y gerente comercial de todo IBM y finalmente alcanzó la gerencia general.

¿Cómo fue el paso de ingeniero en sistemas a gerente comercial?

Al principio no me gustaba nada. Me gustaba programar, trabajar con los sistemas operativos, repararlos, tratar con los clientes. Quería ser ingeniero no quería ser vendedor. Pero cuando empecé a trabajar, rápidamente, me di cuenta de que la venta era distinta. Era una venta consultiva, donde había que saber mucho de ingeniería de sistemas y de lo que quería un cliente. No tenía idea de que me iba a interesar por esto y hoy, por suerte, es lo que más me gusta.

¿Qué desafíos implicaba asumir el cargo de Gerente general de IBM?

Infinitos. Tenía bastante clara la gerencia comercial, y no le tenía mucho miedo a esa parte, conocía a los clientes y a las ventas. Pero esto tenía otra cara desconocida, la parte de RRHH, la de manejo de la gente, la de motivación, la del clima organizacional, la de IBM como un compromiso con el país, la de apoyo a la comunidad. Hoy en día estoy trabajando mucho más en eso que en lo comercial.

¿Qué le aconsejaría a los emprendedores interesados en la tecnología?

Lo principal es encontrar cuál es el área a innovar. Las ideas no surgen de la nada, lo mejor es salir a la calle, entender las necesidades, hablar con la gente, captar realmente un nicho y dónde haya una necesidad.

Fue presidente de Desem Jóvenes Emprendedores, ¿por qué le resulta importante apoyar ese tipo de programas?

Lo podemos mirar desde dos puntos de vista. Desde una mirada egoísta, en IBM siempre necesitamos gente nueva. Actualmente somos un equipo de 500 personas y estamos reclutando permanentemente. Lo bueno de Desem es conseguir gente que tenga los valores que transmite el programa, las ganas de salir adelante sumado al famoso sí se puede. Son chiquilines que hacen un programa que les cambia la cabeza y que posteriormente pueden servir para IBM. Nosotros buscamos esa postura y motivación. Y desde el punto de vista de apoyo a la comunidad, sin dudas, no hay nada más lindo que ayudar a Uruguay y a que los chicos se desarrollen.

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