En nuestra galaxia existe un conflicto entre dos bandos que data de varias décadas y parece no querer parar. Sólo que este es llevado, ficticiamente, más allá de los confines de la Tierra hasta la oscura y silenciosa profundidad del espacio.
En nuestra galaxia existe un conflicto entre dos bandos que data de varias décadas y parece no querer parar. Sólo que este es llevado, ficticiamente, más allá de los confines de la Tierra hasta la oscura y silenciosa profundidad del espacio.
Desde sus orígenes en la televisión y en el cine respectivamente, los fanáticos de Star Trek y Star Wars se han entablado en una lucha eterna por definir cuál de las dos sagas de ciencia ficción es definitivamente la mejor de todas.
Basta con ingresar “Star Wars vs. Star Trek” en internet para descubrir centenares de fotos dedicadas a esta disputa. Más llamativos resultan las convenciones de ciencia ficción, en la que no debe ser raro encontrarse con un Soldado Imperial (los lacayos bajo el mando de Darth Vader) y discutir con un trekkie vestido con las prendas de la Flota Estelar.
El origen del término trekkie, como se autodenominan los seguidores del universo de Viaje a las estrellas creado por Gene Roddenberry, se remonta a fines de la década de 1960, cuando la serie original de televisión estaba en pleno apogeo.
Según el sitio Urban Dictionary, en 1967 el editor de ciencia ficción Arthur W. Saha utilizó el término “trekkie” para referirse a un grupo de fanáticos de la serie reunidos en la 25ª Convención Mundial de Ciencia Ficción que portaban orejas puntiagudas, como las que tiene el personaje del vulcano Spock, interpretado por el actor Leonard Nimoy.
Por su parte, los seguidores del universo creado por George Lucas nunca han cargado con un nombre propio, definiéndose a si mismos simplemente como “fanáticos de Star Wars”, lo que puede interpretarse como una señal de diferenciación con los trekkies o los ringers, los fanáticos de El Señor de los Anillos (el término ringer remite a su título original, The Lord of the Rings).
Gran parte de esta rivalidad se ha basado en la comparación del éxito económico franquicias (ver recuadro) en su producción de películas, series, libros, cómics y otros productos de merchandising.
Los más dedicados se han encargado de discutir las filosofías de ambos universos, así como la veracidad de su ciencia. En términos generales, es aceptado que Star Trek es concebida como una telenovela en el espacio mientras que Star Wars se mueve en términos más familiares al western.
Una nueva pelea
Con las décadas, la rivalidad ha perdido su gracia, con ambos grupos admitiendo las virtudes del otro y reconociendo sus propias falencias. Sin embargo, este año hubo un evento que volvió a avivar la llama.
En enero de 2013, se anunció que J. J. Abrams, el creador de la serie Lost y director de las dos últimas películas de Viaje a las estrellas –Star Trek (2009) y Star Trek Into Darkness (2013)– será el encargado de dirigir la nueva película de Star Wars para los estudios Walt Disney Pictures, conocida por ahora como Episodio VII y con estreno en 2015. Además, Abrams anunció que la silla de director para dirigir Star Trek 3 quedaría vacía para quien quisiera ocuparla.
El anuncio provocó el enojo y el sentimiento de traición por parte de los trekkies, que habían visto en Abrams una nueva esperanza para revitalizar la saga y atraer nuevas generaciones de fanáticos en el proceso.
Tal vez por ello en la última convención oficial de Star Trek, celebrada en las Las Vegas, los fanáticos iniciaron parte de su venganza. Invitados a rankear todas las películas de la saga, la secuela de Abrams, actualmente en carteleras uruguayas, fue declarada como la peor de todas en la historia.
Habrá que esperar a 2015 para ver el siguiente capítulo de esta batalla espacial sin fin.