El plano cenital muestra a Michael Fassbender acostado en una cama, con una sábana estrujada tapando sus piernas y dejando su pálido torso al desnudo. El actor no se mueve y el plano bien podría ser una foto. Pero no. Resulta que el tipo pestañea con suma tranquilidad: está despierto, y el plano tiene la duración que tiene que tener para que el espectador sienta una cercanía cómplice que al principio se siente tangible y que pronto se vuelve una encantadora incomodidad.
Un elogio de cine para adultos
Tres cosas demuestra Shame dirigida por el inglés con nombre de actor: el afianzamiento de este como autor, la confirmación de un gran actor y que todavía es posible hacer buen cine maduro