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Nacional le ganó el domingo 2-0 a Cerro en el Tróccoli y se metió en la final del Torneo Intermedio donde se medirá con Defensor Sporting.

Pero más allá del resultado, el equipo de Martín Lasarte mostró otra cara futbolística y apostó por un estilo distinto al que generalmente juega desde mediados del año pasado: juego directo salteando líneas, apuesta a la segunda pelota y mucha intensidad física para llevarse -sobre todo en el ámbito local porque con eso afuera no alcanza- a los rivales por delante.

¿Por dónde pasó el principal cambio? Por la conformación del mediocampo donde Lasarte colocó por primera vez juntos a tres volantes de muy buen pie: Gonzalo Porras como eje medio, Felipe Carballo por derecha y Sebastián Rodríguez por la izquierda.

Eso le dio al equipo los siguientes rasgos

* Buena circulación de pelota
* Juego en corto y asociado
* Conexión por abajo con los delanteros externos
* Contención en bloque
* Dominio de la zona media
* Control del partido
* 11 situaciones de gol generadas contra solo cuatro del rival

Un sano problema que tuvo Lasarte en este semestre es que tiene abundancia en esa zona media ya que además de los tres jugadores que estuvieron desde el vamos ante Cerro, están Diego Arismendi, Santiago Romero y Álvaro González.

Es cierto que la gran figura que tuvo el equipo tanto en este partido como en el primer tiempo del duelo de ida por las octavos de final de la Copa Libertadores ante Botafogo (derrota 0-1) fue Tabaré Viudez jugando como extremo derecho.

Pero una cosa es que Viudez tenga que resolver siempre en el mano ante la defensa rival y otra es que tenga la opción de descarga y recirculación con volantes de buen pie.

Ante Botafogo el equipo jugó también 4-3-3 con González y Romero junto a Carballo. La revancha se jugará el 10 de agosto en Río de Janeiro.

¿Qué hará Lasarte en la final del domingo ante Defensor Sporting?

Cuando cayó 3-2 en el Franzini en la penúltima fecha del Torneo Apertura cediendo el liderazgo en el certamen, Nacional jugó 4-4-2 con González, Arismendi, Romero y Kevin Ramírez en la línea media y Sebastián Fernández con Hugo Silveira en ofensiva.

El entrenador arrancó con una figura madre de 4-2-3-1 y pasó por el 4-4-2 hasta llegar al presente 4-3-3. Pero más allá del ordenamiento numérico de los jugadores en el campo lo que importan son las características de los intérpretes y con este trío de volantes Nacional se asegura un control de pelota que no tiene con otros jugadores que pueden aportar muchas otras cosas como marca (González), juego aéreo (Arismendi) o gol (Romero). Lasarte tiene entonces un lindo misterio para develar en la semana.
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Martín Lasarte Nacional