Tapados de piel sobre los cuerpos de las coquetas señoras que, desafiando al clima en una noche inhóspita de invierno llegaron al Teatro Solís derramando elegancia en pelos de nutria, marta y visón. Saco, corbata y gabardina en los adustos hombres. Algunos pocos championes deportivos en la gente joven que por motivos diversos -por acompañar a sus padres, como forma de homenaje a una abuela o por simple gusto personal- esperaban entrar en la sala principal del Solís para ver la doble función de ópera italiana, Cavalleria rusticana y Pagliacci.
Un Pagliacci hecho talk show con toques dignos de Fellini
La obra de Leoncavallo, con una puesta en escena aggiornada y “televisiva”, se destaca en el doble programa de ópera italiana que ofrece hasta el miércoles el Solís