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La mañana del 9 de julio de 2005 Cristian Rodríguez y Carlos Bueno brindaron una conferencia de prensa en la que había pocos periodistas. Se iban de Peñarol a Paris Saint-Germain sin el permiso de Peñarol, pero con el aval de su representante de entonces, Francisco Casal.

Previamente se habían llevado a cabo distintas tratativas entre este y el presidente aurinegro de aquella época, José Pedro Damiani, con quien nunca se pusieron de acuerdo en las cifras en que debían hacerse las transferencias. El club los declaró en rebeldía.

Con su cara de chiquilín, aquella mañana en la sede de la Mutual, en plena conferencia de prensa, con el billete de avión en el bolsillo, el Cebolla se despachó con una frase fuerte: "No es un tema económico, sino que creo que si hubieran ofrecido varios millones de dólares más, Damiani tampoco nos vendía. Somos rehenes".

Aquel episodio de estos futbolistas terminó muy mal para Peñarol que perdió juicios por todos lados –hasta en el TAS– y no recibió el dinero que pretendía por ambos futbolistas.

Sin embargo, primero fue Bueno y 12 años después de aquel episodio, en 2017, Cristian Rodríguez regresó a Peñarol.

Lo hizo con todo. Recibió el apoyo de todos los hinchas y fue cada vez más ídolo hasta convertirse en capitán y campeón uruguayo y de la Supercopa Uruguaya en un clásico ante Nacional en el cual anotó uno de los goles.

El jueves, luego de la enésima eliminación en fase de grupos de la Copa Libertadores en lo que va de este siglo, el capitán de Peñarol volvió a despacharse en una conferencia de prensa. Fue muy duro y en el momento menos esperado, cuando todos hacían el duelo de haber quedado afuera.

Primero le pidió "perdón" a los hinchas por no poder haber conseguido la sexta Libertadores ahora. Y luego abrió el abanico de las frases polémicas, las mismas que le cayeron mal a todos los directivos.

"Que mejoren al club, las cosas internas entre los dirigentes, que ayuden a la gente porque los que cometieron errores ya pagaron y Peñarol es pueblo y no se le puede vender una entrada muy cara porque la familia quiere venir al estadio y no puede venir toda la familia. Sería bueno que el dirigente lo piense porque este club siempre fue pueblo y todos juntos lo sacamos adelante", expresó.

También se acordó de criticar la infraestructura del club. "No es fácil tener una cancha y media para entrenar, pero fuimos campeones así, tampoco hay que quejarnos de llenos".

En todos sus años en Europa, en los distintos clubes en los que jugó, nunca emitió un juicio de valor como este que en esas latitudes, seguramente le podría haber costado la rescisión de su contrato. En Peñarol no ocurrirá y aunque algunos dirigentes consultados por Referí dijeron que puede caberle alguna sanción interna, es muy difícil que ello ocurra por la figura que representa. "Quizás por eso mismo lo hacemos", admitió un dirigente consultado.

Como dijo el Cebolla –y las cosas que tiene el fútbol– fueron campeones cuando con Juan Pedro Damiani en la pasada administración, tenían atrasos en los sueldos de seis, ocho y hasta 12 meses en algunos casos. Ahora que con Jorge Barrera en la presidencia están al día –más allá de que los que ganan más como él, aún tienen atrasos que tras un acuerdo que hubo, comenzarán a ponerse al día también–, perdieron el Apertura y la clasificación a la siguiente fase de la Copa Libertadores.

Uno de los dirigentes más allegados a Barrera, Alejandro Ruibal, dijo el viernes en Sport 890: "Escuché a Cebolla. Hay cosas que me dolieron. Se lo dije a él. Intercambiamos mensajes ayer (el jueves). No era la forma. Él tiene la posibilidad de tratar estos temas en los canales apropiados del club".

A su vez, el vicepresidente Rodolfo Catino, fue terminante en sus apreciaciones. "Los precios de las entradas los ponemos nosotros, ellos tienen que estar adentro de la cancha y jugar y ganar las clasificaciones. Clasificar a la Libertadores era un objetivo que teníamos que haber logrado, que lo perdimos nosotros. Para eso traemos a los jugadores. Cristian tiene todo el derecho del mundo de opinar lo que quiera respecto a los precios, pero nosotros tenemos que pagarle el sueldo a él y a todos los compañeros en fecha. No les pedimos rebaja de sueldo, así como entendemos que los precios los debemos calcular nosotros".

También el directivo Carlos Scherschener habló en Las Voces del Fútbol: "Seguramente amerita charlar el tema con el Cebolla. Hay veces que cuando terminan los partidos, los jugadores no tienen comentarios felices como es en este caso, y más con el tema de las entradas".

A Cristian Rodríguez se le vence el contrato a fin de año y según las fuentes consultadas por Referí, pretende ganar más dinero del que gana.

En este contexto es que Peñarol preparará el partido del domingo ante River Plate por la tercera fecha del Intermedio a jugarse el domingo en el Campeón del Siglo.

El contador Damiani, quien tanto sufrió con el tema del Cebolla y Bueno y que acuñó la frase "tormenta con matracas" cuando se trataba de algún hecho que parecía una bomba y según él, no era para tanto, seguramente en este caso no la hubiera pronunciado.

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