Muy distinta hubiese sido la suerte del montañista estadounidense Aron Ralston, que tuvo que amputarse un brazo para liberarse de una roca en Robbers Roost en Utah y cuya historia se popularizó en la película 127 horas (2010), si en lugar de haber emprendido una fatídica aventura en el estado estadounidense en 2003, lo hubiera hecho en el Valle de Benasque (España) este año.
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