En 2005, el escocés Jonathan Lassers vivía en EEUU. Capacitado en “economía de la tierra” -una disciplina que en Uruguay no se enseña, explicó- visualizó que la economía estadounidense estaba demasiado “frágil” y decidió probar suerte en otra parte. Con la idea de que Sudamérica encararía 20 años de “crecimiento y madurez” empezó a visitar países para definir en cuál instalarse. El elegido fue Uruguay. “Es un buen lugar para cortar los dientes. Mi meta era ser un puente entre la gente de afuera que quería venir y la gente de aquí”, indicó Lassers, quien fundó Ariel Investment Management, un grupo de inversión de capital privado de bienes raíces. A pesar de calificar a la economía uruguaya como “conservadora”, rescata que “hay muchos abogados y escribanos inteligentes” que piensan en trabajar en conjunto con el capital extranjero, y que cada vez ve menos la actitud de “los gringos están acá, vamos a sacarles lo que podamos”.
Un scotch uruguayo
El director de Ariel Investment Management busca ser un “puente” entre inversores extranjeros y nacionales; su última apuesta es el barrio jardín Las Higueritas en la Ciudad de la Costa