Una bacteria de unas milésimas de milímetro que vive entre heces en nuestro intestino grueso puede hacer temblar al presidente ruso Vladímir Putin, al rey saudí Abdalá bin Abdelaziz y al presidente iraní Mahmud Ahmadineyad, señores del petróleo en el mundo. El microbio, la Escherichia coli, acaba de demostrar que es capaz de fabricar combustible diésel gracias a una modificación de sus genes, un logro que revolucionará el planeta si se consigue sortear los múltiples obstáculos que quedan para su comercialización a gran escala.
Una bacteria que vive entre heces desafía a los amos del petróleo
Científicos británicos modifican los genes de un microbio del intestino grueso para que sea capaz de producir diésel apto para mover un coche sin necesidad de transformar su motor